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Trump asegura que Estados Unidos ha destruido una “gran instalación” de producción de drogas en Venezuela dentro de la Operación Lanza del Sur, pero ni Washington ni Caracas han aportado pruebas ni detalles sobre el ataque.

El anuncio de Trump y la “gran planta” de droga

En una entrevista radiofónica con el empresario John Catsimatidis (WABC), Trump afirmó que existía “una gran planta o una gran instalación de la que salen los barcos” y que “hace dos noches la eliminamos”, en referencia a Venezuela y a la campaña militar en el Caribe.

De confirmarse, sería el primer ataque por tierra reconocido en territorio venezolano tras meses de operaciones contra supuestas narcolanchas y petroleros sancionados en el marco de la Operación Lanza del Sur.

Falta de detalles oficiales y versión de Washington

Ni la Casa Blanca, ni el Pentágono, ni la CIA han ofrecido información adicional sobre la ubicación exacta del objetivo, el tipo de fuerzas empleadas o el desarrollo de la operación, remitiéndose al carácter “sensible” de las acciones.

Altos cargos estadounidenses citados por The New York Times y otros medios han respaldado que se trataba de una instalación vinculada al narcotráfico, pero sin aportar pruebas públicas ni datos verificables sobre su papel real en las rutas de drogas.

Silencio de Caracas y contexto del narcotráfico

Llama la atención que el Gobierno de Nicolás Maduro no haya denunciado un ataque de este calibre ni se hayan reportado daños o víctimas en tierra, algo inusual en un escenario de máxima tensión política y militar entre ambos países.

Expertos recuerdan que Venezuela tiene un papel relativamente marginal en la producción de cocaína que llega a Estados Unidos y no produce fentanilo, cuya fabricación ilegal se concentra en México y China, aunque sí se le atribuye función de plataforma logística para ciertos envíos.

Presión sobre Maduro y petróleo venezolano

Las operaciones militares estadounidenses —ataques a lanchas, interceptaciones de petroleros como el Skipper y ahora el supuesto golpe a una planta de drogas— buscan aumentar la presión sobre el régimen de Maduro y formar una “segunda fase” de hostigamiento, según el propio Trump.

En paralelo, Washington ha mostrado un renovado interés por el crudo venezolano, incautando cargamentos y sugiriendo incluso que podría quedarse con el petróleo de buques sancionados, lo que alimenta las acusaciones de que la campaña antidroga encubre objetivos geopolíticos y energéticos.

Un mensaje político con muchas incógnitas

Analistas interpretan el anuncio como un movimiento político de alto impacto comunicativo de Trump, que presenta la destrucción de la supuesta planta como prueba de eficacia contra las drogas pese a la ausencia de evidencias públicas y al silencio institucional.

Mientras no se aclaren la localización, los daños y la naturaleza del objetivo, el episodio añade opacidad a una campaña ya polémica por el elevado número de muertos en ataques a embarcaciones y por el riesgo de escalar hacia un conflicto abierto con Venezuela.

Fuente
elpais.com

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