El ‘escudo antiapagones’ rompe la tendencia a la baja
El sistema eléctrico español cerró 2025 con un aumento del 9% de sus emisiones de gases de efecto invernadero, hasta 29,48 millones de toneladas de CO2 equivalente, rompiendo una senda de recortes casi ininterrumpida desde 2018.
El giro se atribuye a la operación reforzada que Red Eléctrica de España (REE) mantiene desde el gran apagón del 28 de abril, priorizando tecnologías gestionables como los ciclos combinados de gas para reforzar la estabilidad de la red.
Este cambio de criterio operativo actúa como un ‘escudo antiapagones’ frente a nuevos colapsos del sistema, pero ha encarecido el coste ambiental de la electricidad al elevar la dependencia de combustibles fósiles.
De los mínimos históricos al repunte de 2025
Durante los últimos años, el despliegue masivo de energía renovable había permitido encadenar mínimos históricos de emisiones, con un registro de 27,03 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2024.
La única ruptura previa de esta trayectoria se produjo en 2022, en plena crisis energética, cuando las exportaciones récord de electricidad a Francia y otros vecinos obligaron a disparar el uso de centrales de gas.
Pese al repunte de 2025, los niveles actuales siguen lejos de los 44,4 millones de toneladas de CO2 emitidos en 2022 y, sobre todo, de los 74,86 millones de 2017, lo que refleja una reducción cercana al 60% en menos de una década.
Renovables: récord de producción, menos peso en el mix
En 2025, las plantas renovables españolas generaron más electricidad que nunca, con 150,8 GWh, un 1,1% más que el anterior máximo de 149,1 GWh alcanzado en 2024.
Sin embargo, el aumento de la demanda eléctrica y de la producción total, que creció un 3,6%, hizo que la cuota renovable descendiera del 56,8% de 2024 al 55,5% del mix nacional.
El protagonismo creciente de los ciclos combinados es clave en este cambio: estas centrales, que queman gas para producir electricidad, pasaron de cubrir el 13,6% de la generación en 2024 a rozar el 17% en 2025.
Impacto en el sector eléctrico y en la transición climática
El repunte de emisiones llega en pleno debate sobre el ritmo de la transición energética en España y el equilibrio entre seguridad de suministro, precios de la luz y objetivos climáticos.
Las eléctricas, que venían capitalizando la caída de emisiones y el despliegue renovable como prueba de descarbonización acelerada, encaran ahora un contexto de mayor escrutinio regulatorio sobre sus decisiones de inversión y operación.
Para el conjunto de la política climática, el ‘escudo antiapagones’ evidencia que un sistema eléctrico muy renovable necesita respaldo flexible y una planificación rigurosa de redes, almacenamiento e interconexiones para evitar retrocesos coyunturales en CO2.
Debate abierto sobre seguridad y modelo energético
El episodio del gran apagón y sus consecuencias operativas reavivan el debate sobre hasta qué punto el diseño del mercado eléctrico y la regulación deben incentivar más redes, almacenamiento y gestión de la demanda frente a un mayor uso de gas.
En el plano político, la cuestión encaja en la discusión sobre la soberanía energética, la reducción de la dependencia de combustibles fósiles importados y el cumplimiento de los objetivos de emisiones asumidos por España y la Unión Europea.
A medio plazo, la clave estará en si el sistema puede abandonar progresivamente el modo reforzado sin comprometer la seguridad, de manera que el peso renovable vuelva a crecer y se retomen las sendas de mínimos históricos de emisiones.









