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El bulo del carril «antiguo» de Adamuz: cuando la desinformación se estrella contra los hechos

La marca «Ensidesa» en las vías del accidente de Adamuz ha desatado una ola de desinformación que acusa al ministro Óscar Puente de mentir sobre la renovación de la infraestructura, pero ArcelorMittal confirma que el carril es de 2023

El accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ha dejado 45 víctimas mortales, no solo ha desatado una crisis de seguridad en el transporte español, sino también una batalla de narrativas en redes sociales. Una de las acusaciones más viralizadas apunta directamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, a quien se acusa de publicar fotografías que «demuestran» que el carril roto fue fabricado por Ensidesa, una empresa extinguida hace 30 años. La conclusión inmediata de quienes difunden este contenido es que el Gobierno miente sobre el estado de las vías y que el accidente se produjo por infraestructuras obsoletas.

Sin embargo, esta acusación es rotundamente falsa. ArcelorMittal España, la compañía que actualmente fabrica los carriles ferroviarios en el país, ha confirmado a Maldita.es que la marca «Ensidesa» sigue utilizándose como denominación comercial para todos los carriles que produce, independientemente del año de fabricación. Además, la empresa ha precisado que el número «23» visible en las imágenes del carril corresponde al año 2023, lo que desmonta completamente la teoría de la obsolescencia que circula en redes.

La historia de Ensidesa: de empresa pública a marca comercial

Para entender por qué en 2023 se sigue usando una marca que supuestamente desapareció hace décadas, es necesario repasar la historia de la siderurgia española. Ensidesa (Empresa Nacional Siderúrgica) fue fundada en 1950 como parte del plan de industrialización franquista. Durante décadas fue el gigante del acero español, con sus instalaciones en Avilés (Asturias) produciendo desde carriles ferroviarios hasta estructuras para la construcción.

En 1991, Ensidesa se fusionó con Altos Hornos de Vizcaya (AHV) para crear la Corporación Siderúrgica Integral (CSI). Seis años después, en 1997, CSI fue privatizada y rebautizada como Aceralia. El proceso de concentración empresarial continuó: en 2001, Aceralia se fusionó con las europeas Arbed y Usinor para formar Arcelor. Finalmente, en 2006, la multinacional india Mittal Steel adquirió Arcelor, naciendo así ArcelorMittal, el mayor productor de acero del mundo.

A lo largo de todas estas fusiones y cambios de denominación, la marca «Ensidesa» nunca desapareció del todo. ArcelorMittal decidió mantenerla como sello comercial para sus carriles ferroviarios, aprovechando el prestigio histórico y el reconocimiento que la marca tenía en el sector. Esta práctica no es inusual: muchas empresas conservan denominaciones tradicionales para productos específicos, incluso cuando la estructura corporativa ha cambiado radicalmente.

El número «23»: la clave que desmonta el bulo

En las imágenes difundidas por Óscar Puente se aprecia claramente el grabado «Ensidesa 23» en el perfil del carril. Los difusores del bulo interpretaron que ese «23» podría referirse a 1923 o incluso a algún código interno de una producción antigua. Sin embargo, en la industria siderúrgica ferroviaria es práctica estándar marcar los carriles con el año de fabricación en formato abreviado: dos dígitos que corresponden al año.

ArcelorMittal España ha confirmado que ese «23» se refiere a 2023, año en que fue fabricado el carril. Esta precisión temporal es fundamental no solo para la trazabilidad del producto, sino también para las inspecciones técnicas y para determinar la vida útil del material. Los carriles ferroviarios tienen una vida media de entre 30 y 50 años dependiendo del tráfico, por lo que un carril de 2023 estaría en condiciones óptimas de seguridad.

La reacción de Óscar Puente y la defensa del Ministerio

El ministro de Transportes no tardó en responder a las acusaciones. A través de su cuenta de X (antes Twitter), Óscar Puente publicó las fotografías del carril para demostrar que se trataba de material reciente y no de infraestructura obsoleta, como habían sugerido algunos medios y cuentas afines a la oposición. En un mensaje posterior, el ministro aclaró: «Ensidesa es la marca comercial de ArcelorMittal para todo el carril que fabrica, con independencia del año de fabricación».

Esta estrategia de transparencia, sin embargo, se volvió en su contra cuando usuarios de redes sociales interpretaron la presencia de la marca como una contradicción. La falta de conocimiento sobre la continuidad de denominaciones comerciales tras fusiones empresariales alimentó la teoría conspirativa de que el Gobierno estaba ocultando el mal estado de las vías.

Ensidesa es la marca comercial de ArcelorMittal para todo el carril que fabrica, con independencia del año de fabricación. El número 23 visible en el carril corresponde a 2023, año de su producción.

La maquinaria de desinformación en torno a Adamuz

El caso del bulo de Ensidesa no es aislado. Desde que se produjo el accidente de Adamuz, las redes sociales han sido un hervidero de teorías que buscan atribuir responsabilidades políticas sin base factual. Se han difundido imágenes de otros accidentes ferroviarios presentadas como si fueran de Adamuz, se han viralizado vídeos manipulados y se han sacado de contexto declaraciones de técnicos y sindicatos.

La estrategia es clara: en un contexto de polarización política extrema, cada tragedia se convierte en munición para el enfrentamiento partidista. La oposición busca demostrar negligencia gubernamental, mientras que el Gobierno intenta defender su gestión incluso cuando las evidencias técnicas aún no están claras. En medio de esta batalla, la verdad es la primera víctima.

El rol de los verificadores de información

Plataformas como Maldita.es han sido fundamentales para desmontar bulos y proporcionar contexto. En el caso de Ensidesa, la verificación consistió en contactar directamente con ArcelorMittal España, que respondió con datos técnicos precisos sobre sus prácticas de marcaje y sobre la fecha de fabricación del carril. Sin embargo, la velocidad de difusión de los bulos supera con frecuencia la capacidad de respuesta de los verificadores.

El problema se agrava cuando cuentas con miles de seguidores amplifican contenidos falsos sin contrastar. En el caso de Adamuz, varios perfiles en Instagram, X y TikTok compartieron el bulo de Ensidesa acompañado de mensajes incendiarios como «Óscar Puente pillado in fraganti mintiendo» o «Difunde y que se sepa la verdad». Estos mensajes alcanzaron cientos de miles de visualizaciones antes de que aparecieran las primeras verificaciones.

Las consecuencias políticas y judiciales del accidente

Más allá de los bulos, el accidente de Adamuz plantea preguntas legítimas sobre el estado de la red ferroviaria española. Las investigaciones judiciales determinarán si hubo negligencia en el mantenimiento, si los protocolos de seguridad se cumplieron y si existen responsables penales. Lo que el bulo de Ensidesa demuestra, sin embargo, es que la búsqueda de culpables políticos está condicionando el debate público antes de que se conozcan los hechos.

El Partido Popular ha pedido la dimisión de Óscar Puente, pero no se ha basado en el bulo de Ensidesa (que ya ha sido desmentido), sino en la reducción del gasto en mantenimiento y en la saturación de la red tras la liberalización. Vox, por su parte, ha presentado una querella contra el ministro por homicidio imprudente, argumentando que conocía los problemas de la infraestructura y no actuó.

La responsabilidad de ArcelorMittal

Aunque la empresa ha confirmado que el carril es de 2023, esto no la exime de posibles responsabilidades si se detectan defectos de fabricación. Los peritos judiciales están analizando el punto de rotura para determinar si el fallo se debió a un problema del material, a un defecto de instalación o a un deterioro acelerado por condiciones de uso. ArcelorMittal ha anunciado que colaborará plenamente con la investigación y que pondrá a disposición de las autoridades todos los certificados de calidad.

La compañía también ha recordado que sus carriles cumplen con las normativas europeas EN 13674 y que superan las pruebas de resistencia exigidas por Adif. Sin embargo, la presión pública podría llevar a una revisión exhaustiva de todos los contratos de suministro y a la implementación de controles de calidad adicionales.

Lecciones de un bulo: verificación antes de viralización

El caso de Ensidesa es un ejemplo perfecto de cómo la desinformación se construye sobre medias verdades y desconocimiento técnico. Es cierto que Ensidesa como empresa desapareció hace décadas, pero es falso que su marca no pueda seguir usándose. Es cierto que el accidente plantea dudas sobre el mantenimiento, pero es falso que el carril sea antiguo.

La conclusión es clara: antes de compartir contenidos que responsabilizan a políticos o empresas de tragedias, es imprescindible verificar la información con fuentes fiables. En la era de la inmediatez digital, esta responsabilidad recae tanto en periodistas como en usuarios de redes sociales. Porque cada bulo que se viraliza no solo contamina el debate público, sino que dificulta el trabajo de quienes buscan establecer la verdad.

El accidente de Adamuz merece una investigación rigurosa, responsabilidades claras y medidas correctoras. Lo que no merece es convertirse en campo de batalla para la desinformación partidista.

Fuente
maldita.es

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