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Alquilan caseta por 900€ y caravanas por crisis vivienda Palma

Caseta de jardín por 900 euros mensuales

La crisis habitacional de Palma de Mallorca alcanza niveles que rozan el surrealismo. En el portal Idealista puede encontrarse actualmente una caseta de madera de jardín de 25 metros cuadrados ofertada como vivienda de alquiler por 900 euros mensuales. El anuncio, publicado bajo la denominación «finca rústica en carretera Manacor, kilómetro 15», describe una «casita de invitados de madera independiente» ubicada en una propiedad de Sa Casa Blanca donde reside una familia.

La oferta especifica que la estructura está «totalmente independiente, separada unos 200 metros de la casa principal» y se encuentra «adaptándose para entrar a estrenar». El propietario exige que solo se alquile a «una persona, no parejas, no mascotas», condiciones que reitera expresamente en el texto del anuncio. José Miguel Artieda, presidente del Colegio Oficial de Agentes Inmobiliarios de Baleares, expresó serias dudas sobre la legalidad urbanística de la operación: «Una casita de madera es una edificación y no se permiten dos viviendas en una rústica».

Irregularidades técnicas y administrativas

Artieda analizó el anuncio y detectó múltiples incumplimientos normativos. El certificado energético presentado resulta «falso», según el experto, quien señaló que «pone etiqueta A pero está incompleta y es para inmuebles supereficientes», calificación incompatible con una casa de madera en un jardín. Además, el presidente colegial dudó que la estructura cuente con cédula de habitabilidad, documento obligatorio según la ley de vivienda balear.

La acumulación de irregularidades implica que el alquiler incumpliría simultáneamente normativa urbanística, de industria y de vivienda. A pesar de ello, el anuncio permanece activo en uno de los principales portales inmobiliarios españoles, evidenciando las dificultades de control administrativo en un mercado desbocado.

Caravana convertida en estudio por 400 euros

Otra oferta representativa del deterioro del mercado inmobiliario palmesano aparece en el portal Fotocasa: una «caravana-estudio» en Son Hugo por 400 euros mensuales. Bajo el título «estudio de alquiler en sa Indioteria Urbà», se publicita una «caravana lista para entrar a vivir» que «dispone de luz por placa solar, cocina, salón y cama».

El anuncio presume de calificación energética de clase A y especifica que cuenta con «una habitación, un baño y planta baja». La proliferación de caravanas como viviendas habituales constituye un fenómeno creciente en Baleares desde 2024, cuando centenares de residentes comenzaron a vivir en estos vehículos ante la imposibilidad de costear alquileres convencionales. En Palma se estima que unas 400 personas residen en caravanas, generando conflictos vecinales y administrativos.

Contexto de precios en el mercado convencional

El mercado inmobiliario de alquiler en Palma se encuentra entre los más caros de España. El precio medio por metro cuadrado alcanza los 16,5 euros mensuales, situando un apartamento de 90 metros cuadrados en torno a los 1.760 euros al mes. Para apartamentos de 120 metros cuadrados, la media asciende a 1.989 euros mensuales, con un incremento anual del 7,4%.

La vivienda de alquiler más económica actualmente disponible en Palma cuesta 800 euros mensuales, correspondiente a un pequeño estudio de 30 metros cuadrados en Can Pastilla calificado como «ideal estudiantes». El contrato solo permite ocupación hasta el 20 de junio, evidenciando que se trata de una estancia temporal fuera de la temporada turística alta. En el rango inferior del mercado, los estudios de una habitación de 62 metros cuadrados promedian los 1.248 euros mensuales.

Medidas autonómicas ante la emergencia habitacional

El Gobierno balear aprobó en mayo de 2024 la Ley 3/2024 de medidas urgentes en materia de vivienda, que incluye la creación de la figura de vivienda de precio limitado (VPL) con topes máximos de compraventa y alquiler. La normativa respondía a la necesidad de cerca de 16.000 viviendas para equilibrar oferta y demanda y contener los precios.

El ejecutivo autonómico también anunció un programa de alquiler seguro dirigido a movilizar parte de las 100.000 viviendas vacías censadas en Baleares según el Instituto Nacional de Estadística. Además, la legislación permite el cambio de uso de solares destinados al turismo para convertirlos en viviendas residenciales, aunque con la condición de destinarlas exclusivamente a trabajadores del sector.

A principios de febrero de 2026, el Ayuntamiento de Palma declaró la ciudad como «zona única» no apta para nuevas plazas de alquiler turístico en viviendas, medida adoptada por el equipo del PP para intentar derivar inmuebles hacia el alquiler residencial. Sin embargo, la efectividad de estas políticas aún no se ha traducido en una reducción significativa de los precios ni en la desaparición de infraviviendas del mercado.

Población viviendo en vehículos y conflicto municipal

La proliferación de caravanas como solución habitacional generó tensiones con las administraciones locales. El Ayuntamiento de Palma aprobó en 2024 una ordenanza cívica que establece multas de hasta 1.500 euros para caravanas estacionadas más de diez días en el mismo lugar, desencadenando protestas de afectados que denunciaban la criminalización de su situación de precariedad.

«Antes todas estas personas vivían en viviendas; somos la demostración de un problema», resumió Javier González, residente en caravana del barrio palmesano de Son Güells.

Los residentes en caravanas aseguran que o se les permite vivir en sus casas rodantes o tendrán que vivir en la calle, ya que nadie puede pagar ni siquiera una habitación en el mercado convencional. Més per Mallorca ha denunciado que «el PP convierte la emergencia habitacional en una guerra contra los caravanistas y contra los residentes que no llegan a final de mes a causa del alto precio de la vivienda».

Fuente
www.ultimahora.es

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