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Suben un 8,5% los extranjeros afiliados en CLM

La afiliación extranjera crece con fuerza pese al bajón de enero

Castilla-La Mancha arrancó 2026 con 96.954 afiliados extranjeros a la Seguridad Social, tras perder 2.052 cotizantes respecto a diciembre, lo que supone una caída mensual del 2,07% atribuible, en buena medida, a la estacionalidad de la campaña navideña y del campo. Sin embargo, la foto de fondo es claramente expansiva: en los últimos doce meses la comunidad ha ganado 7.636 afiliados foráneos, un aumento del 8,55% respecto a enero de 2025. El perfil sigue siendo marcadamente masculino, con 59.823 hombres frente a 37.131 mujeres, una brecha que refleja el peso de sectores físicos como la construcción, el campo o parte de la industria.

Este dinamismo sitúa a la población extranjera como uno de los motores del empleo en la región, en un momento en que la economía castellano‑manchega depende cada vez más de mano de obra en actividades industriales, agroalimentarias y logísticas ligadas a los grandes corredores de transporte. Para el lector en España, el mensaje es claro: sin este colectivo, mantener plantillas en muchas empresas y servicios básicos sería mucho más complicado.

Qué trabajos hacen y en qué régimen cotizan

La mayor parte de estos trabajadores extranjeros cotiza en el Régimen General, que agrupa 65.804 afiliados, incluidos casi 15.000 en el sistema especial agrario y más de 3.400 en el empleo del hogar, además de 12.862 personas dadas de alta como autónomas. Por origen, algo más de un tercio procede de países de la Unión Europea (34.827) y el resto, 62.127, de terceros países, lo que refleja la diversidad de nacionalidades presentes en el mercado laboral regional.

En cuanto a sectores, dentro del Régimen General destaca la industria manufacturera, con 11.368 afiliados extranjeros (13,5% del total de foráneos), seguida de la hostelería (8.953, un 10,6%) y del transporte y almacenamiento (8.634, un 10,3%). Entre los autónomos, el comercio concentra la mayor parte de extranjeros (3.301 afiliados, un 25,7%), seguido de la construcción (2.725, un 21,2%), lo que apunta a un tejido de pequeños negocios, reformas y servicios donde estos trabajadores sostienen buena parte de la actividad. Para Castilla-La Mancha, esto se traduce en más tiendas de proximidad, bares, talleres o empresas de reparto abiertas en pueblos y ciudades.

Dónde se concentran en la región

Por provincias, Toledo encabeza la afiliación extranjera con 33.674 cotizantes, aprovechando el tirón de la industria, la logística y los servicios vinculados al área metropolitana de Madrid. Le siguen Ciudad Real (15.881), Albacete (14.551) y Guadalajara (14.153), todas con fuerte peso agroalimentario e industrial, mientras que Cuenca registra 14.153 afiliados, con un reparto vinculado al sector primario y a servicios en comarcas rurales.

Este mapa confirma que la mano de obra extranjera se concentra en zonas con polígonos industriales, plataformas logísticas o agricultura intensiva, desde el Corredor del Henares hasta el eje central de la región. Para muchos municipios, especialmente los pequeños, estos trabajadores contribuyen no solo a sostener explotaciones y empresas, sino también a mantener población y servicios básicos, un punto clave en la lucha contra la despoblación en el interior de España.

El contexto nacional: más de tres millones de afiliados extranjeros

A nivel estatal, enero también dejó un descenso mensual: la afiliación media de extranjeros bajó en 47.319 personas, un 1,5% menos que en diciembre, hasta situarse en 3.038.158 ocupados, cerca de los máximos históricos. En términos interanuales, el sistema suma 195.129 cotizantes foráneos más (+6,8%) y, desde la reforma laboral de 2022, el aumento ronda los 800.000 afiliados, hasta el punto de que ya representan el 14,1% del total de cotizantes en España.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha subrayado que 2026 arranca con más de tres millones de afiliados nacidos en otros países y ha destacado su aportación a sectores clave como hostelería, agricultura o logística. De hecho, los extranjeros suponen casi tres de cada diez ocupados en hostelería y algo más de una cuarta parte de la mano de obra en agricultura, con un peso también muy relevante en construcción y actividades administrativas. Esta realidad tiene una traducción directa en la caja de la Seguridad Social: sin sus cotizaciones, sostener pensiones y servicios públicos sería más difícil en un país envejecido como España.

Perfil cambiante y nuevas oportunidades

Los datos nacionales muestran, además, un cambio de perfil: aunque sigue predominando la presencia en sectores de menor cualificación, crece con fuerza la afiliación extranjera en telecomunicaciones, programación informática, actividades científicas y técnicas o servicios financieros. En el colectivo de autónomos, que ya suma 496.330 personas en toda España, los mayores crecimientos se concentran en información y comunicaciones, hostelería, actividades inmobiliarias y construcción, lo que apunta a un aumento del emprendimiento extranjero.

Por nacionalidades, los trabajadores de Venezuela lideran el crecimiento anual, seguidos de Colombia y Marruecos, mientras que Marruecos sigue siendo el país con más cotizantes extranjeros en España, por delante de Rumanía y Colombia. Este mosaico de orígenes y perfiles formativos abre oportunidades para regiones como Castilla-La Mancha si son capaces de atraer y retener talento en sectores punteros, no solo en los trabajos más duros y peor pagados. La clave estará en combinar políticas de integración, formación y vivienda con un mercado laboral que ofrezca estabilidad y opciones de mejora profesional.

Qué debe tener en cuenta el lector en España

Para el ciudadano, estas cifras significan que una parte creciente de los servicios cotidianos —desde la hostelería al reparto de mercancías o la atención en el comercio— depende del trabajo de personas nacidas fuera de España. En Castilla-La Mancha, su presencia resulta especialmente visible en campañas agrícolas, polígonos industriales y nudos logísticos vinculados a Madrid, lo que condiciona tanto los horarios de trenes y autobuses como la demanda de vivienda o la presión sobre servicios públicos locales.

En clave política y social, el debate no es solo cuántos trabajadores extranjeros hay, sino cómo se integran, qué condiciones laborales tienen y qué papel juegan en la sostenibilidad del sistema de pensiones y del Estado del bienestar. Con el envejecimiento acelerado de la población española, el crecimiento sostenido de la afiliación extranjera se convierte en un factor estructural: sin su aportación, la ecuación entre cotizantes y pensionistas sería mucho más difícil de cuadrar. Para territorios como Castilla-La Mancha, el reto es doble: aprovechar esta mano de obra para reactivar el medio rural y, a la vez, evitar bolsas de precariedad y exclusión que alimenten tensiones sociales.

Fuente
www.clm24.es

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