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Sánchez blinda a Marlaska por el caso del ex DAO y contraataca al PP con el alcalde de Móstoles

Moncloa cierra filas con Interior en plena tormenta por la cúpula policial

Pedro Sánchez ha descartado cesar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por el caso del ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, investigado por una presunta agresión sexual a una subordinada, y ha rechazado “lecciones” del Partido Popular al que acusa de encubrir situaciones similares en sus filas, citando como ejemplo al alcalde de Móstoles.

Desde Nueva Delhi, tras reunirse con el primer ministro indio, Narendra Modi, el presidente ha defendido que su Gobierno ha reaccionado ante la denuncia “con empatía, coherencia y contundencia”, mientras acusa al PP de dar crédito selectivo a las víctimas según afecten a su partido o al adversario.

Qué ha pasado: la posición de Sánchez sobre Marlaska y el ex DAO

El origen político del conflicto está en la denuncia por una presunta agresión sexual atribuida al ex número dos de la Policía Nacional, José Ángel González, contra una agente subordinada, y en el supuesto intento de encubrimiento por parte de su mano derecha, el comisario Óscar San Juan, ya cesado.

El PP exige la dimisión de Marlaska por dos posibles motivos: o bien por haber “encubierto” el caso o por haberlo “desconocido durante meses” pese a afectar a la cúspide operativa de la Policía, y plantea que cualquiera de los dos escenarios es incompatible con seguir al frente de Interior.

Sánchez, sin embargo, ha cerrado filas con su ministro, ha insistido en que el Ejecutivo ha dado credibilidad a la víctima y ha prometido que la denuncia se investigará “hasta las últimas consecuencias”, desplazando el foco hacia la respuesta del Gobierno más que hacia la responsabilidad política de Marlaska.

En su intervención, el presidente ha hecho un paralelismo directo con el caso del alcalde de Móstoles, denunciado por acoso sexual y laboral por una exedil y respaldado por el PP madrileño y nacional, para acusar a la oposición de “encubrir al agresor y estigmatizar a la víctima” cuando el acusado es de sus filas.

Claves políticas: choque PSOE–PP por violencia sexual y doble rasero

Sánchez ha elevado el tono al afirmar que “no aceptará lecciones” del PP en materia de gestión de denuncias por violencia sexual, presentando al Gobierno como ejemplo de reacción rápida y contundente frente a la supuesta inacción de los populares en casos propios.

El presidente ha reclamado a Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso que “se apliquen a sí mismos” los estándares que piden para Marlaska y adopten medidas similares cuando un cargo del PP se ve implicado en acusaciones de abusos, reforzando la idea de un doble rasero político.

La oposición, por su parte, intenta colocar el foco en la cadena de mando de Interior: si una denuncia tan grave afectaba al DAO, sostienen que o bien Marlaska lo sabía y miró hacia otro lado, o bien no se enteró durante meses, lo que cuestionaría su control de la Policía Nacional.

En términos de responsabilidad institucional, el debate no es solo penal —que corresponde a los tribunales— sino de confianza y gestión: qué se supo, cuándo se supo y qué decisiones se tomaron en cada momento respecto a González y su entorno.

Contexto: India, Musk, redes sociales y la batalla del relato

Las declaraciones se han producido durante el viaje oficial de Sánchez a la India, donde ha presentado proyectos conjuntos en materia tecnológica, cultural y económica y ha reivindicado que “España y la India cada vez están más cerca”, subrayando el giro del Gobierno hacia el este en busca de oportunidades.

En esa misma comparecencia, el presidente ha respondido al último ataque de Elon Musk, que volvió a llamarle “traidor” por el plan de regularización de inmigrantes, y ha aprovechado para reclamar más control sobre contenidos violentos y pornográficos en redes sociales, así como responsabilidades legales claras para los dueños de las plataformas.

Sánchez ha denunciado el uso de deepfakes con mujeres y jóvenes desnudos como algo que “tiene que ser un delito, no libertad de expresión” y ha acusado a Musk y a otros “tecnoligarcas” de polarizar las sociedades y responder con amenazas a cualquier intento de regulación.

Frente a la decisión de algunas fuerzas como Sumar de abandonar X, el presidente ha asegurado que el Gobierno seguirá “al pie del cañón” en esa red para “defender la verdad” y “trabajar para que las redes sociales vuelvan a ser grandes y no el lodazal en el que se han convertido por la codicia de unos pocos”.

Felipe González, la militancia y el futuro electoral

Preguntado por el comentado saludo con Felipe González en el acto del Congreso por la Constitución, Sánchez ha restado importancia al gesto y lo ha definido como un saludo “normal, como se dan las personas”, rebajando la idea de frialdad extrema entre ambos.

Sobre las críticas del expresidente, ha ironizado asegurando que el verdadero titular sería que “Felipe González apoya alguna de las cosas” que hace el Gobierno, y se ha mostrado “encantado” de que siga siendo militante socialista.

Además, ha dejado claro que piensa volver a presentarse a las próximas elecciones generales, al deslizar que el momento en que González vuelva a votarle puede ser “lejano” porque él optará de nuevo a la reelección, reforzando su voluntad de continuidad al frente del PSOE y del Ejecutivo.

Por qué importa en España: Policía, credibilidad institucional y guerra cultural

El caso del ex DAO no es solo un escándalo individual: afecta a la cúspide operativa de la Policía Nacional y pone bajo escrutinio la capacidad del Ministerio del Interior para detectar y gestionar comportamientos graves dentro de la cadena de mando, en un cuerpo clave para la seguridad del Estado.

La decisión de Sánchez de sostener a Marlaska pese a la presión abre un precedente sobre el listón de responsabilidad política en casos de violencia sexual vinculados a altos cargos policiales, y marcará el tono de futuros debates si aparecen nuevos episodios en otras instituciones.

Además, el cruce de acusaciones con el PP sobre el alcalde de Móstoles consolida una tendencia: las denuncias de acoso o agresión sexual se convierten en armas arrojadizas entre partidos, con el riesgo de que la protección real de las víctimas quede subordinada a la batalla partidista.

En paralelo, la ofensiva de Sánchez contra Musk y los “tecnoligarcas” sitúa a España en la corriente europea que busca endurecer el control de las grandes plataformas, en un contexto en el que la desinformación, los deepfakes y los contenidos violentos ya forman parte del tablero político.

Qué debe saber el lector en España

Primero, que el presidente ha decidido mantener a Marlaska en su puesto y centrar su mensaje en la idea de que el Gobierno ha creído a la víctima y ha actuado con rapidez, mientras reprocha al PP un doble estándar cuando las acusaciones afectan a cargos propios como el alcalde de Móstoles.

Segundo, que el caso cuestiona el funcionamiento interno de la Policía Nacional y de Interior: si una denuncia por agresión sexual alcanza al ex DAO, es clave aclarar quién supo qué y cuándo, y qué medidas se tomaron antes de que el asunto estallara públicamente.

Tercero, que la polémica se entrelaza con otros frentes abiertos de Sánchez: el desgaste electoral del PSOE, la pugna con Musk y la agenda regulatoria sobre redes sociales, y la compleja relación con figuras históricas del partido como Felipe González, todo ello en la antesala de un nuevo ciclo electoral.

Y, por último, que lo que se decida en este caso tendrá efectos más allá de este gobierno: puede influir en los protocolos internos de las fuerzas de seguridad ante denuncias de abusos, en las exigencias de responsabilidad política en casos de violencia sexual y en el debate sobre el poder y los límites de las grandes plataformas digitales en España.

Fuente
www.elespanol.com

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