Podemos quiere llevar la educación sexual obligatoria también a la FP
Qué ha pasado: nueva ofensiva de Podemos sobre educación afectivo-sexual
Podemos ha llevado al Pleno del Congreso una iniciativa para reforzar la educación afectivo-sexual en todo el sistema educativo, desde Infantil hasta Bachillerato y, como novedad, también en la Formación Profesional (FP). La formación morada quiere que estos contenidos sean obligatorios, transversales y adaptados a cada etapa, con enfoque de género, derechos, diversidad sexual y prevención de violencias machistas.
El texto, registrado en octubre de 2025, exige al Gobierno un plan de “implantación efectiva” de la educación sexual integral en coordinación con las comunidades autónomas. La propuesta llega en un momento de fuerte polarización en torno a estos contenidos, con Vox y PP impulsando recortes o “pin parental” en algunas autonomías y con la izquierda intentando blindarlos por ley.
Qué propone Podemos: expertos externos, enfoque feminista y ley del aborto como pilar
Educación sexual obligatoria y transversal hasta FP
La iniciativa plantea que la educación afectivo-sexual sea obligatoria en todas las etapas, no solo en la enseñanza obligatoria. Eso incluye, por primera vez de forma explícita, el Bachillerato y la FP, ámbitos donde no existen materias comunes que faciliten la inclusión directa de estos contenidos.
Podemos quiere que esta formación se imparta con un enfoque de género, derechos humanos, diversidad LGTBIQA+ y prevención de violencias machistas. El texto habla de “educación sexual integral”, en la línea de los estándares de organismos internacionales, y de combatir el “negacionismo” y los discursos de odio que buscan expulsar estos contenidos de las aulas.
Quién debe enseñar y con qué herramientas
El partido propone que los contenidos se elaboren en colaboración con expertos en salud sexual, pedagogía feminista y derechos LGTBIQA+. Pide, además, formación “específica y permanente” para el profesorado en salud sexual y reproductiva, algo que hoy solo está garantizado de manera desigual según la comunidad autónoma.
La iniciativa reclama recursos materiales para todos los centros y mecanismos de evaluación que permitan detectar desigualdades territoriales. Los sindicatos consultados por el medio recuerdan que los docentes reciben alguna formación inicial en este ámbito en Magisterio o en los másteres habilitantes, pero que los cursos obligatorios de actualización en educación sexo-afectiva son minoritarios frente a otras áreas como la digitalización.
El giro jurídico: de la ley Celaá a la ley del aborto de 2023
Por qué Podemos se apoya en la ley del aborto
La educación afectivo-sexual no es nueva: desde la LOGSE de 1990 se reconoce como contenido transversal, y la LOMLOE (ley Celaá) reforzó esa idea, pidiendo materiales específicos y coordinación entre Educación y Sanidad. El PSOE, de hecho, ya registró en 2023 una proposición no de ley para impulsar la formación docente y los recursos en esta materia, anclada en la ley educativa.
La novedad de Podemos es que desplaza el centro de gravedad desde la LOMLOE a la Ley Orgánica 1/2023, la reforma de la ley del aborto impulsada por Irene Montero. Esa norma incorpora referencias a “pedagogía feminista”, lucha contra la desinformación y derechos sexuales y reproductivos, y Podemos la quiere usar como base para exigir una implantación más homogénea y evaluable en todo el territorio.
El papel del PSOE: apoyo pendiente y dilema político
El PSOE ha defendido históricamente la educación afectivo-sexual y ya apoyó iniciativas muy similares en 2021 y 2022, entonces de la mano de Unidas Podemos y del propio grupo socialista, siempre bajo el paraguas de la ley educativa. En aquellas votaciones, PP y Vox se opusieron y presentaron enmiendas que fueron rechazadas.
Ahora, el encaje es más complejo: para que la iniciativa prospere en el Congreso necesita el voto favorable del PSOE. Apoyarla significaría asumir un desarrollo fuerte de la ley del aborto como marco educativo, una norma muy criticada por la derecha por su carga ideológica, mientras que frenarla abriría un nuevo choque con Podemos en terreno simbólicamente clave para la izquierda.
El gran escollo: cómo meter educación sexual en la FP
Currículos muy técnicos y sin troncales
La FP es el punto más delicado, también a ojos de sindicatos y expertos. A diferencia de Primaria, ESO o incluso Bachillerato, los ciclos formativos se estructuran en módulos técnicos muy específicos y carecen de materias troncales comunes donde “colar” fácilmente un bloque de educación sexual.
En ciclos como Mecánica, Matricería o instalaciones de frío y calor, los planes de estudio están centrados en competencias profesionales concretas y ya muy comprimidos. Introducir contenidos generales exigirá o bien restar horas a módulos existentes o bien reformar a fondo los currículos, lo que implica negociación con comunidades autónomas y tiempo.
Profes profes… pero sin formación específica
Otro problema es quién y cómo dará esas clases: muchos docentes de FP proceden del mundo profesional y no han recibido formación reglada en educación afectivo-sexual. Los sindicatos advierten de que no basta con que el papel reconozca la necesidad de formarlos; hace falta un plan real de cursos obligatorios, horas, certificaciones y sustituciones.
En la práctica, sin una apuesta clara de las consejerías de Educación, la medida corre el riesgo de quedarse en documentos bien redactados que no se traducen en presencia real en las aulas. Es el mismo problema que ha lastrado durante décadas el carácter “transversal” de la educación sexual: queda en manos de la voluntad de cada centro y de la carga de trabajo de los docentes.
Qué se juega España: FP, conflicto cultural y brecha territorial
Por qué importa al lector en España
Para quien está en España, esta iniciativa toca tres frentes sensibles: la FP, la política de igualdad y la batalla cultural. Si prospera, obligará a replantear los planes de estudio de centenares de ciclos y a formar a miles de docentes, justo en un momento en que la FP se vende como vía rápida hacia el empleo.
Además, reabre el choque entre modelos educativos: uno que apuesta por integrar derechos sexuales, diversidad y prevención de violencias en todas las etapas, y otro que considera esos contenidos “ideológicos” y los quiere fuera o sometidos al criterio de las familias. El resultado de la votación y, sobre todo, del desarrollo posterior marcará si la educación sexual se consolida por igual en todo el país o si se profundiza la brecha entre comunidades.
Escenarios posibles
Si el PSOE respalda el texto de Podemos, arrancará un largo proceso técnico y político para convertir esta declaración en cambios reales en la FP y el Bachillerato. Si lo matiza o lo frena, es probable que llegue una versión descafeinada o más ligada a la LOMLOE, manteniendo la batalla de relatos en la izquierda.
En cualquier caso, el debate de estos días no va solo de “mecánica con perspectiva de género”, como ironizan algunos, sino de quién decide qué se enseña sobre sexo, género y diversidad en las aulas donde se están formando los futuros técnicos, mecánicos, sanitarios y profesionales de España.









