SociedadEspaña

Crimen y exclusión social en Vigo: asesinato de persona sin hogar en antigua estación de autobuses

«Esto no es vida…». Con un gesto marcado por la tristeza y la resignación, Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase mientras dirige su mirada hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida apuñalado. Roberto era uno de los muchos sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo, lugar donde ocurrió el homicidio el pasado jueves. En ese mismo espacio, tanto la víctima como la detenida convivían en condiciones precarias, reflejando una tragedia que vuelve a sacudir al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.

Este asesinato se suma a otros crímenes recientes que han tenido como víctimas a personas golpeadas por la pobreza, como el caso de Judith o el de Carmen, mujer cuyo cadáver fue encontrado dentro de una maleta. También está el asesinato de Jonny en la casa okupa de la calle Coruña, víctima de una puñalada certera en el corazón.

Detalles sobre la víctima del homicidio en la estación

Roberto, la víctima del crimen ocurrido esta semana, tenía 56 años. Sufría artrosis, lo que le provocaba graves problemas de movilidad y le obligaba a usar maletas para desplazarse. Como muchos de su generación, la drogodependencia que arrastraba desde la adolescencia y la adicción al alcohol fueron factores determinantes para que terminara viviendo en la calle. Sus familiares relatan que «él quiso esta vida, no se acostumbraba a las condiciones que debía cumplir en casa, quería tener su autonomía…», lamentando el trágico final de una «buena persona» alejada de cualquier tipo de violencia. Otro de los residentes en la estación, con los ojos enrojecidos por la emoción, afirmó: «Era un tío de p. madre».

La presunta autora y la respuesta social

La presunta homicida, Silvia, pareja de Roberto desde hacía unas semanas, también se encontraba en situación de sinhogarismo. El colectivo Os Ninguéns, una organización viguesa que lucha contra la pobreza y la exclusión social, conocía tanto a la víctima como a la supuesta agresora. El trágico suceso del jueves ha reavivado sus demandas históricas: la necesidad urgente de una alternativa habitacional digna y de programas de intervención en la calle para quienes se ven obligados a dormir a la intemperie.

Contexto y reacción del colectivo Os Ninguéns

Os Ninguéns depositó flores en el lugar donde Roberto fue mortalmente apuñalado, mostrando así su solidaridad y recuerdo hacia las personas sin hogar que sufren en Vigo. Su portavoz, Antón Bouzas, ha subrayado que muchas personas que pernoctan en la calle no encuentran plaza en los albergues, lo que las condena a una vida de precariedad y riesgo constante. Propone a las autoridades la construcción de residencias que ofrezcan alojamiento indefinido para que estas personas puedan reconstruir su vida y salir de la calle.

Otros casos en proceso judicial y la vulnerabilidad de las víctimas

Al igual que Roberto, otras víctimas de crímenes recientes en Vigo presentaban una situación de extrema vulnerabilidad. Un ejemplo es Judith, una vecina de Vigo de 37 años cuyo cadáver fue hallado hace casi dos años tras un contenedor en el polígono porriñés de As Gándaras. Judith estaba vinculada al mundo de la prostitución y vivía en una vivienda abandonada en Camiño Redomeira. Su caso sigue en fase de instrucción judicial.

Otro caso en trámite es el de María del Carmen Bento Domínguez, mujer de 60 años cuyo cuerpo en avanzado estado de descomposición fue encontrado dentro de una maleta en febrero de 2024 en la zona viguesa de Espedrigada. Este crimen llevó al arresto y prisión provisional de José Manuel Durán González, conocido como «O Chioleiro». Vecinos que los vieron alojados juntos en una pensión cercana al lugar donde fue abandonada la maleta describen a Carmen como una mujer «muy desmejorada» y vinculada a la toxicomanía, con una vida marcada por grandes dificultades.

Contexto social y llamado a la acción

La situación de las personas sin hogar en Vigo es crítica y se refleja en estos trágicos sucesos. La vieja estación de autobuses, la antigua nave de Pescanova y otros espacios en ruinas son refugios temporales para personas en situación de exclusión social severa, que enfrentan riesgos constantes para su seguridad y salud. Las organizaciones sociales y colectivos como Os Ninguéns insisten en la necesidad de soluciones estructurales que ofrezcan alternativas habitacionales dignas y programas de apoyo para estas personas.

Juan Ignacio Martínez, testigo y residente en el campamento de la estación, expresa con dolor la dura realidad: «Aquí no sabes si es lunes o martes. Vivir aquí no es vida, mentalmente es duro, buscamos vivienda y no las hay, está todo alquilado y en los albergues no hay plaza. Aquí coges la gripe, estás solo».

La tragedia de Roberto y otros casos similares ponen en evidencia la urgente necesidad de políticas públicas que atiendan la vulnerabilidad y exclusión social que sufren muchas personas en Vigo, para evitar que estas muertes vuelvan a repetirse.

Fuente
farodevigo.es

Artículos relacionados

Botón volver arriba