Un fuego histórico y una respuesta científica coordinada
Pocos días después del incendio que arrasó buena parte del paraje de Las Médulas el pasado mes de agosto, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) activó su Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias (Gade) para evaluar el alcance real de los daños. Una veintena de especialistas comenzó entonces los trabajos de campo y análisis, que ahora se sintetizan en un informe final con conclusiones y recomendaciones para la recuperación de este paisaje cultural y natural único.
En total, más de 70 científicos de diez centros del CSIC han participado en la evaluación, abarcando desde la afección a la vegetación y los suelos hasta la estabilidad de laderas, el estado del patrimonio geológico, la calidad de las aguas subterráneas y el impacto social percibido por los vecinos. Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, han sido analizadas con una combinación de técnicas de campo, sensores remotos y herramientas sociales para ofrecer una radiografía completa de la situación postincendio.
Daños en el paisaje y el patrimonio: graves pero manejables
El informe del Gade concluye que, aunque la afección sobre el paisaje es visible y generalizada en las zonas de mayor severidad, los daños sobre los elementos patrimoniales propiamente dichos son «puntuales» y, en todos los casos, «reversibles» si se aplican medidas de conservación adecuadas. Los investigadores detectan afección térmica en las rocas, con posibles implicaciones para la estabilidad de taludes y riesgo de caída de fragmentos sueltos, por lo que recomiendan señalizar las áreas más peligrosas y extremar la precaución en itinerarios frecuentados.
En cuanto a los sotos de castaño, menos del 20% presenta daños altos o muy altos, lo que indica que una parte importante de estas masas forestales conserva capacidad de rebrote y recuperación. El documento subraya, no obstante, la necesidad de un seguimiento continuado para valorar la evolución de la vegetación y evitar que procesos erosivos o nuevas perturbaciones agraven el impacto inicial del fuego.
Protección del suelo: el mulching reduce hasta un 85% la erosión
Uno de los resultados más llamativos del informe se refiere a la eficacia de las técnicas de restauración temprana aplicadas sobre el terreno. Allí donde se ha utilizado acolchado o mulching —cubriendo el suelo con una capa de paja u otro material orgánico— la erosión se ha reducido hasta en un 85%, en comparación con zonas similares sin esta protección.
El mulching crea una «alfombra» que protege el suelo desnudo frente a la lluvia y el viento, disminuye la escorrentía y favorece la retención de humedad y la germinación de nuevas plantas. Los autores del informe recomiendan mantener y ampliar este tipo de actuaciones en áreas críticas, especialmente en laderas con fuertes pendientes o suelos muy degradados, para frenar la pérdida de tierra fértil y sedimentación en cauces.
Agua subterránea y estabilidad del terreno
En el ámbito hidrogeológico, los análisis del agua subterránea muestran una composición rica en bicarbonatos, calcio y magnesio, compatible con los patrones habituales de la zona antes del incendio. Este dato sugiere que, al menos a corto plazo, el fuego no ha provocado alteraciones significativas en la calidad de las aguas subterráneas de Las Médulas.
En paralelo, los grupos especializados en movimientos del terreno y patrimonio geológico han detectado zonas donde el calor ha podido debilitar la cohesión de algunas formaciones, incrementando el riesgo de desprendimientos. Por ello, se aconseja señalizar taludes inestables, revisar los itinerarios turísticos y, en su caso, instalar medidas de protección pasiva en los puntos de mayor peligrosidad.
La mirada de los vecinos: vínculo emocional y demanda de participación
Más allá de los indicadores ecológicos y geológicos, el CSIC ha desarrollado un estudio social mediante talleres con vecinos y agentes locales para conocer sus percepciones tras el incendio. Estas sesiones han puesto de relieve el profundo vínculo emocional de la población con el paisaje de Las Médulas y la necesidad de sentirse escuchada en las decisiones que afectan a su territorio.
El informe subraya la conveniencia de avanzar hacia un modelo de gobernanza más inclusivo y transparente, mejorar la planificación territorial y la coordinación entre administraciones y servicios, y fortalecer la resiliencia comunitaria. Entre las propuestas planteadas figuran iniciativas que fomenten la cooperación vecinal, la formación en prevención de incendios, la participación en proyectos de restauración y el impulso de actividades económicas vinculadas a la conservación y al turismo sostenible.
Tecnología LiDAR, modelos 3D y visores públicos
El trabajo del CSIC ha incorporado también herramientas tecnológicas avanzadas para documentar con precisión el estado actual de Las Médulas. Se han generado productos cartográficos mediante tecnología LiDAR y modelos digitales 3D de alta resolución que permiten evaluar cambios en la topografía, el relieve y los elementos patrimoniales con un nivel de detalle muy superior al de los métodos tradicionales.
Además, el informe incluye visores interactivos de acceso público para facilitar la transparencia y la toma de decisiones informada por parte de administraciones, técnicos y ciudadanía. Estas herramientas ayudarán a planificar actuaciones de restauración, gestionar riesgos y hacer un seguimiento visual de la recuperación del paisaje a lo largo del tiempo.
Un plan de seguimiento anual para medir la resiliencia
Concluida esta primera fase de evaluación, el CSIC plantea un programa de seguimiento anual para monitorizar la evolución de la vegetación, el comportamiento de los suelos, la recuperación de fauna y la estabilidad de los elementos geológicos y paisajísticos. Este acompañamiento técnico se considera esencial para medir la resiliencia postincendio y valorar la eficacia de las intervenciones que se implementen en los próximos años.
En los trabajos han participado centros como el Instituto de Ciencias Forestales (ICIFOR‑INIA‑CSIC), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME‑CSIC), la Misión Biológica de Galicia, el IRNAS, el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad, el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, el Instituto de Historia, el Instituto Pirenaico de Ecología, Ingenio (CSIC‑UPV) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales. La coordinación de este entramado científico refuerza la idea de que la restauración de Las Médulas debe abordarse de forma integral, combinando ciencia, gestión y participación social.
“Los daños en los elementos patrimoniales son puntuales y reversibles si se toman las medidas adecuadas de conservación”, concluye el informe del CSIC, que al mismo tiempo reclama un seguimiento continuado y mayor participación local en la gestión de Las Médulas.









