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El AVE Madrid-Sevilla estaba al final de su vida útil desde 2022, según documentación del BEI que concedió 90 millones para renovarlo

Documentos oficiales revelan que el Banco Europeo de Inversiones certificó hace cuatro años el deterioro crítico de la infraestructura donde ocurrió el accidente de Adamuz

La línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992 como primera conexión de AVE en España, se encontraba «al final de su vida útil» desde 2022, según documentación oficial del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Este diagnóstico consta en el expediente de un préstamo de 90 millones de euros concedido ese año por la entidad europea a Adif Alta Velocidad para renovar integralmente la infraestructura ferroviaria. La revelación cobra especial relevancia tras el trágico accidente ferroviario de Adamuz el 18 de enero de 2026, que causó 46 fallecidos en esa misma línea.

El proyecto financiado por el BEI, identificado con la referencia 20200385, contemplaba una renovación integral de los 470 kilómetros de la línea, incluyendo obra civil, vía, electrificación, señalización, telecomunicaciones y el despliegue del sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario ERTMS. Según el documento oficial, el objetivo declarado era «mantener los altos estándares de disponibilidad, fiabilidad y seguridad requeridos para este tipo de infraestructuras», reconociendo explícitamente que las obras e instalaciones estaban «al final de su vida útil».

Esta financiación del BEI se sumó a otros 111,6 millones de euros aprobados posteriormente por la Comisión Europea para modernizar la misma línea, que fue calificada como «obsoleta» en comparación con el resto de la red de alta velocidad española. Ambas instituciones comunitarias coincidieron en la necesidad urgente de intervenir sobre una infraestructura con más de tres décadas en servicio que presentaba deficiencias estructurales significativas.

El diagnóstico europeo sobre el estado de la infraestructura

El BEI dejó constancia en su expediente de que las obras e instalaciones del AVE Madrid-Sevilla «se encuentran al final de su vida útil, con el objetivo de mantener los altos estándares de disponibilidad, fiabilidad y seguridad requeridos para este tipo de infraestructuras». Este reconocimiento institucional supuso una certificación oficial del deterioro avanzado de la primera línea de alta velocidad construida en España, que desde su inauguración había transportado millones de pasajeros anualmente.

El coste total estimado del proyecto de renovación ascendía a 640 millones de euros, de los cuales 90 millones procedían directamente de la financiación del BEI, hoy presidido por la exvicepresidenta del Gobierno español Nadia Calviño. La entidad europea justificó la inversión señalando la necesidad imperiosa de actualizar componentes críticos que habían alcanzado el límite de su capacidad operativa segura.

Posteriormente, en diciembre de 2023, la Comisión Europea emitió un segundo diagnóstico que catalogó el corredor Madrid-Sevilla como una infraestructura que «no cumplía plenamente las normas europeas de interoperabilidad ferroviaria» ni los requisitos de la red transeuropea de transporte. Bruselas avaló entonces una actuación de modernización urgente mediante una subvención adicional de 111,6 millones de euros específicamente destinada a adaptar la línea a los estándares TEN-T.

Alcance de las actuaciones financiadas con fondos europeos

El paquete de financiación europea para la línea Madrid-Sevilla incluía actuaciones de gran calado estructural. Los documentos comunitarios detallaban «la sustitución de raíles y traviesas, la mejora estructural de puentes y túneles, la estabilización de terraplenes y la adecuación del sistema de drenaje». También contemplaban la renovación de edificios e instalaciones esenciales para el funcionamiento operativo, así como la mejora de vías de servicio, accesos y el refuerzo o instalación de vallas perimetrales.

Según las decisiones del Ejecutivo comunitario, el objetivo prioritario era adaptar una infraestructura con más de tres décadas de antigüedad «a los estándares europeos de seguridad, interoperabilidad y calidad de servicio». La subvención europea se enmarcó en un proyecto específico de adecuación de la sección Madrid-Sevilla a los requisitos de la red transeuropea de transporte, justificándose como una inversión imprescindible para garantizar un servicio «más seguro, fiable y sostenible».

Los fondos europeos fueron canalizados a través de Adif Alta Velocidad, entidad pública dependiente del Ministerio de Transportes, que asumió la responsabilidad de ejecutar las obras de renovación programadas. El proyecto abarcaba la totalidad de los sistemas ferroviarios, desde la superestructura de vía hasta los complejos sistemas de señalización y control de tráfico, pasando por la infraestructura civil de túneles, viaductos y estaciones.

El accidente de Adamuz y el cambio de contexto

El 18 de enero de 2026, el escenario cambió drásticamente cuando se produjo un grave accidente ferroviario en la localidad cordobesa de Adamuz, precisamente en la línea Madrid-Sevilla objeto de las inversiones europeas. El siniestro, que implicó el descarrilamiento de un tren Iryo y su posterior colisión con un convoy Alvia, causó inicialmente 39 víctimas mortales que posteriormente ascendieron a 46 fallecidos tras el fallecimiento de heridos hospitalizados.

Una mujer de 42 años que viajaba en uno de los trenes siniestrados falleció el 30 de enero como consecuencia de complicaciones pulmonares derivadas del accidente, convirtiéndose en la víctima número 46. La mujer, que regresaba a Huelva tras presentarse a un examen de oposiciones para instituciones penitenciarias, había permanecido ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba desde el día del siniestro.

Las primeras investigaciones judiciales y técnicas han puesto el foco en el estado real de la infraestructura ferroviaria y en la ejecución efectiva de los proyectos financiados con los fondos europeos aprobados entre 2022 y 2023. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y el juzgado de instrucción correspondiente están analizando si las obras de renovación se ejecutaron conforme a lo previsto y si cumplieron los objetivos de seguridad establecidos.

«Cuando una infraestructura crítica es definida como ‘obsoleta’ o ‘al final de su vida útil’, la prioridad absoluta debe ser garantizar que sigue operando en condiciones de máxima seguridad», sostiene el eurodiputado Juan Ignacio Zoido.

La ofensiva parlamentaria del Partido Popular

A raíz de estos antecedentes documentales, el Partido Popular ha presentado una batería de iniciativas parlamentarias en España y en las instituciones europeas para esclarecer el destino de los fondos comunitarios. El eurodiputado y exministro del Interior Juan Ignacio Zoido ha registrado una pregunta escrita dirigida a la Comisión Europea en la que reclama explicaciones sobre la gestión de las ayudas concedidas para la renovación de la línea Madrid-Sevilla.

Zoido recuerda en su iniciativa que el BEI reconocía ya en 2020, al lanzar el proyecto de financiación, que la línea debía ser renovada urgentemente porque sus elementos estaban anticuados, y subraya que «pese a este diagnóstico, cuatro años después se produjo un siniestro mortal en la misma infraestructura». El texto repasa que Adif Alta Velocidad recibió diferentes partidas «muy generosas» de fondos europeos específicamente destinados a la actualización del corredor Madrid-Sevilla.

El eurodiputado popular reclama «llegar hasta el final» para determinar en qué se invirtió ese dinero y si se destinó realmente a las actuaciones necesarias para garantizar la seguridad operativa de la línea. En su pregunta plantea dos cuestiones clave a la Comisión Europea: cómo evalúa técnicamente el impacto sobre la seguridad de operar una infraestructura cuyos sistemas estaban oficialmente al final de su vida útil, y si el Gobierno español informó previamente a Bruselas de que el estado de la vía podía no cumplir los estándares europeos de disponibilidad, fiabilidad y seguridad.

Exigencia de transparencia sobre el destino de los fondos

El Partido Popular ha solicitado formalmente que se aclare si, antes de la concesión del préstamo del BEI en 2022, el Gobierno de España informó a las instituciones europeas de que el estado de conservación de la vía podía no cumplir los estándares de disponibilidad, fiabilidad y seguridad exigidos por la normativa comunitaria para infraestructuras ferroviarias de alta velocidad. Esta cuestión resulta especialmente relevante dado que los propios documentos del BEI certificaban el deterioro avanzado de la línea.

Zoido argumenta que los documentos oficiales del BEI y de la Comisión Europea reflejan un reconocimiento explícito del deterioro y la obsolescencia de la línea Madrid-Sevilla, lo que según su criterio obligaba a «extremar las exigencias de control, seguimiento y ejecución de las obras financiadas con fondos europeos». El eurodiputado sostiene que cuando una infraestructura crítica es catalogada oficialmente como obsoleta o al final de su vida útil, la prioridad debe ser garantizar que continúa operando en condiciones de máxima seguridad.

El PP reclama transparencia total sobre el destino final de los 201,6 millones de euros de fondos europeos (90 millones del BEI y 111,6 millones de la Comisión) y la asunción de responsabilidades políticas si se confirma que los trabajos ejecutados no se correspondieron con el nivel de riesgo que habían detectado las instituciones europeas. La formación de Alberto Núñez Feijóo ha anunciado que mantendrá la presión parlamentaria en todas las instancias hasta obtener respuestas concluyentes.

El papel del BEI bajo presidencia de Nadia Calviño

El Banco Europeo de Inversiones está presidido desde 2024 por Nadia Calviño, quien fue vicepresidenta primera y ministra de Economía del Gobierno de España entre 2018 y 2023. Durante su etapa en el Ejecutivo español, Calviño tuvo un papel determinante en la negociación de los fondos europeos de recuperación tras la pandemia de COVID-19, consiguiendo que España obtuviera 140.000 millones de euros del plan Next Generation EU.

La exvicepresidenta del Gobierno asumió la presidencia del BEI en un momento de intensificación de la actividad inversora de la institución en infraestructuras europeas, incluyendo proyectos ferroviarios en España. Bajo su dirección, el banco mantiene una estrategia de apoyo a grandes infraestructuras de transporte, transición verde, vivienda e innovación en toda la Unión Europea.

El BEI no ha realizado declaraciones públicas específicas sobre el accidente de Adamuz ni sobre el destino de los 90 millones de euros prestados para la renovación de la línea Madrid-Sevilla. La entidad europea se remite a los procedimientos de supervisión ordinarios de los proyectos financiados y confía en que las autoridades españolas proporcionen información completa sobre la ejecución de las obras comprometidas.

Fuente
www.elespanol.com

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