La actriz renuncia a continuar con el proceso judicial alegando razones de salud mental y ausencia de apoyo
La actriz Elisa Mouliaá ha comunicado este miércoles, 4 de febrero de 2026, su decisión de retirar la acusación particular contra Íñigo Errejón, exdiputado y exportavoz del grupo parlamentario Sumar, por presunto delito de agresión sexual. La renuncia se produce en un momento crítico del procedimiento judicial, cuando la Audiencia Provincial de Madrid debía pronunciarse sobre el recurso presentado por la defensa del político contra su procesamiento.
Mouliaá ha formalizado la retirada mediante un escrito presentado en el Decanato de los Juzgados de Plaza de Castilla de Madrid, en el que renuncia de forma «total, libre, consciente e irrevocable» a ejercer la acusación particular. La actriz ha enfatizado que esta decisión obedece exclusivamente a «razones estrictamente personales y de salud», descartando cualquier tipo de retractación sobre los hechos que denunció hace más de tres meses.
Según ha confirmado su abogado, Alfredo Arrién, la decisión fue tomada de manera unilateral por la actriz justo al salir de una consulta hospitalaria este miércoles, debido a un estado de ansiedad insostenible provocado por la presión mediática y judicial. El letrado ha manifestado su desacuerdo con esta determinación y ha advertido a su clienta sobre las «consecuencias terribles» de abandonar la acusación en esta fase avanzada del proceso.
El contexto del caso: de la denuncia pública al procesamiento judicial
El procedimiento penal se inició el 24 de octubre de 2024, cuando Mouliaá denunció públicamente en la red social X haber sufrido acoso sexual por parte de Errejón. Ese mismo día presentó denuncia formal ante la Policía Nacional, relatando tres episodios de agresión sexual ocurridos durante una noche de septiembre de 2021 en Madrid. Las acusaciones provocaron la inmediata dimisión de Errejón de todos sus cargos políticos y el abandono de la vida pública.
Durante la fase de instrucción, en enero de 2025, tanto la denunciante como el investigado prestaron declaración ante el juez instructor Adolfo Carretero. Mouliaá aseguró haber verbalizado su negativa en varias ocasiones e incluso sugirió la posibilidad de haber sido drogada, mientras que Errejón sostuvo que todos los contactos fueron consentidos. El magistrado practicó diversas diligencias de investigación durante los meses siguientes para esclarecer los hechos denunciados.
El 14 de noviembre de 2025, el juez Carretero dictó auto de procesamiento contra Íñigo Errejón al considerar que existían indicios suficientes de criminalidad. El magistrado apreció indicios de que el expolítico «dio un beso inconsentido, realizó tocamientos sexuales con un leve forcejeo e intentó un tocamiento sexual desistiendo ante la oposición de la víctima». La acusación particular solicitó en ese momento la apertura de juicio oral y reclamó tres años de prisión, además de una indemnización de 30.000 euros por los daños sufridos.
Posturas enfrentadas entre la Fiscalía y el juzgado instructor
El caso presentó desde el inicio una notable discrepancia entre la valoración del juez instructor y la del Ministerio Fiscal. En diciembre de 2025, la Fiscalía Provincial de Madrid solicitó el archivo de la causa al considerar que no había quedado «suficientemente justificada la perpetración del delito». Según el criterio del fiscal, tampoco quedó acreditado que Errejón fuese consciente de que aquella relación sexual no era deseada por parte de la actriz.
Pese a esta postura de la Fiscalía, el juez Carretero mantuvo su decisión de abrir juicio oral, lo que supuso un respaldo judicial a la versión de Mouliaá. El 7 de enero de 2026 se decretó formalmente la apertura del juicio oral, aunque quedó suspendida la citación al investigado porque la Fiscalía aún no había presentado su escrito de conclusiones provisionales. Esta situación procesal dejaba el caso en un limbo jurídico, pendiente de la resolución del recurso de apelación presentado por la defensa de Errejón ante la Audiencia Provincial.
«Esta decisión se adopta por razones estrictamente personales y de salud, y no obedece a una retractación de los hechos denunciados, los cuales han sido objeto de valoración por el Ministerio Fiscal y por el órgano judicial instructor», reza el escrito presentado por Mouliaá ante los tribunales.
Impacto emocional y ausencia de otras denunciantes
En su comunicado público difundido en redes sociales, Elisa Mouliaá ha subrayado que durante todo el procedimiento ha permanecido sola en su acusación, sin que ninguna de las otras presuntas víctimas que realizaron denuncias anónimas contra Errejón decidiera personarse formalmente en la causa. Este aislamiento procesal ha incrementado su «sensación de exposición y desgaste personal», según expresa en el escrito judicial.
La actriz explica que decidió en octubre de 2024 denunciar públicamente los hechos ocurridos cuatro años antes «con nombre y apellidos, para afirmar la veracidad de los hechos en lo esencial y proteger a otras mujeres», pero que tomó esa determinación «sin ánimo de prolongar indefinidamente el procedimiento ni de causar perjuicios adicionales». El proceso judicial, sin embargo, se ha extendido durante más de tres meses con un intenso seguimiento mediático que ha afectado severamente su salud mental.
Documentación médica incorporada previamente al procedimiento ya certificaba que Mouliaá había desarrollado sintomatología compatible con estrés postraumático y depresión tras los hechos denunciados. Informes psiquiátricos constataron que la actriz presentaba insomnio, estado irritable y grave disminución de la capacidad de concentración desde el momento de los presuntos hechos. Estos informes forenses señalaban que la evolución del trastorno era impredecible y que podría cronificarse como una enfermedad de por vida con alto grado de incapacidad.
Consecuencias jurídicas de la retirada de la acusación
La decisión de Mouliaá de retirar su acusación particular tiene consecuencias determinantes para el futuro del procedimiento penal. Dado que la Fiscalía ya había solicitado el archivo de la causa y no mantiene acusación contra Errejón, la retirada de la única acusación activa aboca previsiblemente el caso al sobreseimiento. Sin embargo, el procedimiento continúa formalmente abierto a la espera de que la Audiencia Provincial resuelva el recurso de apelación presentado por la defensa del expolítico.
Según fuentes jurídicas, existe una acusación popular ejercida por la Asociación de Derechos de las Víctimas Españolas (ADIVE) que podría mantener vivo el proceso judicial. No obstante, la retirada de la acusación de la presunta víctima directa debilita significativamente las posibilidades de que el caso llegue finalmente a juicio oral, especialmente teniendo en cuenta la postura contraria de la Fiscalía.
La defensa de Íñigo Errejón había recurrido el auto de procesamiento ante la Audiencia Provincial argumentando que la acusación se basaba en un relato «inventado» de la denunciante. El recurso buscaba que el tribunal superior revocara la decisión del juez instructor y decretara el archivo definitivo de la causa por falta de indicios delictivos. Con la retirada de la acusación particular, la posición procesal de Errejón se fortalece considerablemente de cara a la resolución del recurso.
Reacciones y declaraciones tras el anuncio
El abogado de Elisa Mouliaá, Alfredo Arrién, ha expresado públicamente su desacuerdo con la decisión de su clienta y ha explicado que fue tomada «sin tener en cuenta los consejos de su defensa». El letrado ha detallado que la actriz tomó la determinación inmediatamente después de salir de una consulta médica en un hospital de Madrid, en un momento en que «ya no puede soportar la presión» del proceso judicial y mediático.
Arrién ha advertido sobre las «consecuencias terribles» de retirar la acusación precisamente cuando la Audiencia Provincial estaba a punto de pronunciarse sobre la continuación del proceso. El abogado ha confirmado que la renuncia es definitiva, formulada de manera «total, libre, consciente e irrevocable», lo que impide cualquier marcha atrás en la decisión adoptada por la actriz.
Por su parte, Íñigo Errejón no ha realizado declaraciones públicas tras conocerse la retirada de la acusación. El expolítico mantiene su versión de que todos los contactos con Mouliaá fueron consentidos y ha sostenido durante todo el proceso que las acusaciones carecían de fundamento. Su defensa legal había solicitado reiteradamente el archivo de la causa argumentando falta de pruebas y contradicciones en el relato de la denunciante.









