Interceptación en el Atlántico Norte y el Caribe
El Ejército de Estados Unidos ha anunciado la intervención de dos petroleros relacionados con el comercio energético venezolano, en una operación que se ha desarrollado tanto en el Atlántico Norte como en el mar Caribe. Uno de los buques, inicialmente identificado como M/V Bella 1 y rebautizado como Marinara, fue detenido cuando navegaba entre Islandia y Reino Unido, escoltado por un submarino ruso, según fuentes estadounidenses citadas por ‘The Wall Street Journal’.
El Mando Europeo de las fuerzas armadas de EEUU ha confirmado en la red X que la intercepción del Marinara/Bella 1 responde a una orden de un tribunal federal por violaciones de las sanciones estadounidenses a Venezuela. De forma paralela, el Comando Sur informó de la detención en aguas internacionales del M/T Sophia, un petrolero de menor tamaño y sin bandera que, según Washington, realizaba operaciones ilícitas en el Caribe.
Flota fantasma y acusaciones de narcoterrorismo
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha descrito públicamente a los dos buques como parte de una “flota fantasma” dedicada a esquivar las sanciones y facilitar la financiación de actividades ilícitas. Noem aseguró que el Bella trató de burlar durante semanas a la Guardia Costera estadounidense, llegando a cambiar de bandera y a pintar un nuevo nombre en el casco mientras era seguido por unidades de EEUU.
En sus mensajes en redes, la responsable de seguridad subrayó que “pueden correr pero no pueden esconderse” y vinculó la operación con el objetivo de “interrumpir la financiación del narcoterrorismo”. Noem enmarcó la acción en la estrategia de “Estados Unidos primero en el mar”, alineada con la política exterior del presidente Donald Trump frente a los buques sancionados que, a juicio de Washington, amenazan la estabilidad del hemisferio occidental.
Choque diplomático con Rusia y Venezuela
La captura del Marinara/Bella 1, escoltado por un submarino ruso, añade un nuevo foco de fricción entre la Casa Blanca y el Kremlin en un momento de máxima tensión. La operación se produce pocos días después de que Washington ejecutara una intervención militar en Caracas para derrocar y trasladar a Estados Unidos a Nicolás Maduro, aliado estratégico de Moscú.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ya había defendido el martes, en declaraciones a la agencia estatal Tass, que el petrolero actuaba “en pleno cumplimiento del derecho marítimo internacional”. Moscú calificó de “desproporcionada” la atención militar de EEUU y la OTAN sobre el buque, presentándolo como una nave de estatus pacífico y acusando a Washington de escalar innecesariamente la tensión en aguas internacionales.









