Existen cifras concretas, claras y contundentes que, escritas en negro sobre blanco, permiten identificar y situar la realidad social en sus términos más precisos y justos. Un ejemplo destacado de ello es el último informe presentado por Cáritas y elaborado por la Fundación FOESSA. Esta entidad, estrechamente vinculada a Cáritas, transforma una simple percepción en una certeza absoluta: las generaciones jóvenes en el Estado español están destinadas a ser más pobres que las de sus padres.
Por supuesto, a pesar del rigor y la profundidad de este macroestudio, no es posible generalizar sin matices, pues existen realidades nacionales específicas, como la que se vive en Euskal Herria, donde la situación no es un reflejo exacto de la conclusión general, aunque sí presenta similitudes importantes.
Jóvenes, los principales afectados por la exclusión social actual
El mencionado estudio prospectivo sobre exclusión y desarrollo social subraya que los jóvenes son los grandes perjudicados del sistema social vigente. Este sistema es el resultado de la evolución de modelos anteriores y de su difícil tránsito a través de sucesivas crisis, desde la crisis inmobiliaria de 2008 hasta la provocada por la pandemia de covid-19, pasando por las transformaciones tecnológicas y el cambio de paradigma en las relaciones internacionales.
Datos clave y conclusiones más relevantes
- Los nacidos entre 1996 y 2007 acceden al mercado laboral con salarios hasta un 30% inferiores a los de sus compañeros de profesión o empresa de generaciones anteriores.
- La exclusión social afecta ya al doble de personas menores de 30 años que en 2007, alcanzando la cifra de 2,5 millones de jóvenes en esta situación.
Estas cifras, aunque impactantes por su magnitud, no deberían sorprender si se revisa la hemeroteca. Los problemas para acceder a condiciones salariales dignas y la dificultad para encontrar soluciones habitacionales adecuadas afectan especialmente a los jóvenes, aunque no exclusivamente a ellos.
De hecho, las tendencias macroeconómicas y macropolíticas han generado un proceso sin precedentes de fragmentación social, visible en la contracción de la clase media, la cual ha sido muy impactada por las recientes crisis inflacionarias.
En conjunto, en todo el Estado español, la exclusión severa afecta a 4,3 millones de personas, lo que representa un aumento del 52% respecto a hace 17 años.
Un sistema insostenible y una fractura social cada vez más profunda
Estos datos evidencian de manera clara la insostenibilidad del sistema actual y la fractura social que provoca que las personas más humildes dispongan de cada vez menos recursos y tengan mayores probabilidades de quedar atrapadas en la pobreza.
Frente a esta situación, es imprescindible un gran pacto transversal que impulse a las autoridades a implementar políticas efectivas que faciliten la redistribución de la riqueza, fomenten el empleo y garanticen salarios dignos, así como un volumen suficiente de vivienda social que responda a las necesidades reales de la población.









