Las compañías refuerzan su apuesta por la digitalización
Las empresas españolas afrontan 2026 con una estrategia de inversión tecnológica más selectiva pero al alza, orientada a reforzar su competitividad en un entorno cada vez más digitalizado. Según datos de LiceoTIC, la inversión en IT crecerá un 2,8 % el próximo año, ocho décimas más que el ejercicio anterior, lo que refleja una tendencia sostenida hacia la modernización de infraestructuras y servicios digitales.
Este impulso se enmarca en un contexto donde la eficiencia operativa, la automatización de procesos y la capacidad de analizar datos en tiempo real se han vuelto factores clave para la empresa española, tanto en sectores tradicionales como en actividades puramente digitales. Más que una expansión descontrolada del gasto, las compañías buscan priorizar proyectos que aporten valor directo al negocio y ayuden a consolidar modelos de trabajo más flexibles y resilientes.
Inversión en IT: más estratégica y orientada al valor
El estudio citado sitúa el incremento de la inversión en IT en ese 2,8 %, mientras que el gasto operativo en tecnología se modera, pasando de un crecimiento del 4,7 % este año al 2,9 % previsto para 2026. Esta combinación apunta a un viraje hacia proyectos con retorno medible, con menos margen para iniciativas experimentales y más presión por demostrar impacto en la cuenta de resultados.
Las prioridades de gasto se concentran en áreas consideradas críticas: ciberseguridad, infraestructuras cloud híbridas y soluciones basadas en inteligencia artificial. El objetivo es consolidar un núcleo tecnológico robusto que reduzca riesgos, facilite el escalado de servicios y permita automatizar tareas intensivas en datos sin disparar los costes.
IA, cloud y ciberseguridad: el nuevo triángulo tecnológico
La inteligencia artificial se ha convertido en el eje central de las decisiones de inversión: el 43 % de los CIO españoles la señalan como la tecnología más relevante para sus estrategias a corto y medio plazo. Junto a ella, la seguridad digital y el modelo cloud híbrido se consolidan como pilares para garantizar continuidad de negocio, flexibilidad y protección frente a ciberamenazas.
En la práctica, la IA ya se utiliza para agilizar la toma de decisiones, optimizar operaciones y personalizar servicios en tiempo real. Sectores intensivos en datos, como plataformas de streaming, servicios de suscripción o el entretenimiento online –incluidos los slots y el casino online– funcionan como banco de pruebas para algoritmos capaces de ajustar contenidos, promociones y experiencias de usuario al comportamiento de cada cliente.
Sectores que lideran el impulso tecnológico
Por ramas de actividad, el sector energético encabeza la apuesta por la tecnología con una previsión de crecimiento del 13,8 % en inversión IT, seguido por logística y transporte (13,6 %) y distribución (11,9 %). Estas actividades dependen cada vez más de sistemas de gestión en tiempo real, redes inteligentes y soluciones de optimización de rutas y cadenas de suministro.
En el extremo más prudente se sitúa el sector servicios, donde el avance en facturación ligada a tecnología y la incorporación de perfiles especializados es más gradual. Incluso así, el mercado laboral tech mantiene un ligero dinamismo: se espera que el empleo tecnológico aumente un 1,3 % en 2026, con el sector consumo a la cabeza gracias a un crecimiento previsto del 8,5 % en sus plantillas IT, impulsado también por plataformas de suscripción y operadores de casino online que necesitan reforzar rendimiento y experiencia de usuario.
Hacer más con menos: eficiencia y sostenibilidad digital
El lema que más se repite en la planificación tecnológica de las empresas es “hacer más con menos”, una síntesis de la nueva filosofía digital que prioriza la eficiencia sobre el crecimiento a cualquier precio. La intención es exprimir cada euro invertido mediante automatización, análisis avanzado de datos y consolidación de sistemas, reduciendo duplicidades y mejorando la productividad.
Este enfoque se traduce en proyectos orientados a reforzar la resiliencia, la sostenibilidad digital y la calidad de la experiencia de usuario. En España, donde la regulación europea impulsa estándares elevados en protección de datos y ciberseguridad, las empresas se ven empujadas a combinar innovación con cumplimiento normativo, lo que refuerza el papel de la tecnología como palanca de adaptación a largo plazo.









