Los ‘Jorges’, los guardias civiles que idearon la baliza V16 que la DGT te obliga a usar
Del asfalto al invento que jubila los triángulos
Jorge Torres y Jorge Costas, entonces guardias civiles de Tráfico en Galicia, detectaron que muchos atropellos mortales se producían después del accidente inicial, cuando los conductores bajaban del coche para colocar los triángulos de emergencia. La idea original de la baliza nació como una solución de nicho para personas con movilidad reducida, que tenían especial dificultad para caminar por el arcén y señalizar la avería.
El primer prototipo casero de Torres data de 1998, montado con piezas de lámparas y una pila de 9 voltios, pensado para adherirse al techo del coche sin que el conductor tuviera que salir a la calzada en una situación de pánico. La tecnología LED y la digitalización tardaron años en acompañar la idea, pero el concepto quedó sembrado y se iría puliendo hasta convertirse en producto comercial.
De Netun Solutions a Help Flash: cuando el invento se hace negocio
En 2016, los dos Jorges fundaron en Vigo Netun Solutions y lanzaron la marca Help Flash, dando el salto del bricolaje casero a un dispositivo industrial homologado y orientado al gran público. Al principio trataron de colocarlo en el mercado profesional, pero el verdadero despegue llegó cuando lo dirigieron al conductor común y se apoyaron en asociaciones de víctimas de tráfico para visibilizar su utilidad.
Con el paso del tiempo, las balizas V16 pasaron de ser un complemento voluntario a un elemento reconocido oficialmente: en 2018 se les dio encaje normativo y desde 2021 se permitía su uso como alternativa a los triángulos, hasta que la reforma legal fijó el 1 de enero de 2026 como fecha para su obligatoriedad en versión conectada a la plataforma DGT 3.0. Hoy, la empresa ha ampliado su actividad a otros productos de seguridad vial, como soportes magnéticos 360 y herramientas digitales para facilitar el contacto con aseguradoras y servicios de emergencia.
Polémicas, retirada de modelos y ‘tregua’ a los triángulos
La cuenta atrás hacia la obligatoriedad ha estado acompañada de polémica, sobre todo por la retirada de la homologación de cuatro modelos de balizas V16 a pocos días del 1 de enero. Tres de esos dispositivos son variantes chinas (Don Feliz, The Boutique For Your Car e Ikrea) fabricadas por Ledel Solutions/Yuyao Jiming Electronic, y el cuarto es el modelo español Call SOS XL-HZ-001-VC, de Ditraimon.
La DGT ha aclarado que la retirada obedece a causas administrativas, como la caducidad o falta de renovación de certificados, y no a fallos de seguridad, por lo que las unidades compradas antes de perder vigencia seguirán siendo legales hasta agotar su vida útil. En una instrucción interna de finales de diciembre, Tráfico introdujo además una especie de ‘tregua’ a los triángulos, precisando que su colocación “no tendrá la consideración de obstáculo y no será objeto de denuncia” en esta fase inicial, aunque el dispositivo reglamentario ya sea la baliza V16.
¿Espío, negocio o verdadero avance de seguridad?
Los creadores de Help Flash admiten que la demanda se ha disparado de última hora, hasta un 561% según su cálculo, pero subrayan que no existe un monopolio y que “no sólo nosotros fabricamos balizas”, en alusión a la competencia de otras firmas españolas e incluso fabricantes chinos. Frente a quienes ven la V16 como un negocio masivo o un instrumento para vigilar conductores, insisten en que la eSIM incluida sólo transmite ubicación cuando la baliza se activa por emergencia, y que sería ilegal rastrear en tiempo real a los usuarios con otros fines.
Los Jorges remarcan que al comprar una V16 homologada por la DGT no se recogen datos personales del conductor, lo que impide reconstruir patrones de movilidad asociados a identidades concretas. La conectividad se apoya en redes IoT de baja potencia –similares a tecnologías como NB-IoT o 2G– que ofrecen mejor penetración que el móvil convencional, almacenan la información si no hay cobertura y la envían cuando se restablece, lo que garantiza la geolocalización incluso en túneles o zonas remotas.
Vida útil de 12 años y el futuro del ecosistema V16
Las balizas V16 conectadas homologadas deben asegurar al menos 12 años de funcionamiento y de datos prepagados, horizonte que muchos fabricantes fijan ya en 2038 sin cuotas mensuales adicionales. La lógica que explican los Jorges es que una vida útil de 12 años se aproxima a la media de uso de un coche, de modo que lo razonable será cambiar de vehículo y adquirir una nueva baliza integrada o actualizada con las futuras versiones.
Netun/Help Flash trabaja ahora en la “evolución del ecosistema” entre las balizas y la plataforma DGT 3.0, con el objetivo de mejorar la información en tiempo real en la red viaria y la coordinación con servicios de emergencia. Para sus creadores, el mayor premio no ha sido el rendimiento económico, sino “ver las primeras balizas en la carretera”, destellando en noches de lluvia, como prueba de que una idea nacida sobre el asfalto puede contribuir a reducir la gravedad de los accidentes.









