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Mallorca rebasa el millar de demoliciones urbanísticas en suelo rústico

Ocho años de presión contra las obras ilegales

Mallorca ha sobrepasado la barrera simbólica de las mil demoliciones de construcciones ilegales en suelo rústico en el periodo comprendido entre 2017 y 2025, fruto de la acción combinada del Consell de Mallorca y la Agencia de Defensa del Territorio (ADT). La memoria correspondiente a 2024 cifra en 841 los derribos ejecutados desde 2017 y las estimaciones internas apuntan a que, con las actuaciones completadas en 2025, ya se ha superado el millar de demoliciones, entre derribos totales y parciales.

Este balance confirma una política sostenida de control del urbanismo en suelo rústico, con un ritmo de más de cien actuaciones de demolición al año. El Consell y la ADT buscan frenar la proliferación de edificaciones fuera de ordenación y enviar una señal clara de que las infracciones urbanísticas tienen consecuencias efectivas sobre el terreno.

Inspecciones, expedientes y sanciones millonarias

Desde su consolidación en 2017, la Agencia de Defensa del Territorio ha desplegado una intensa actividad inspectora, con más de 4.000 inspecciones urbanísticas realizadas y 1.446 expedientes sancionadores y de restablecimiento incoados hasta 2024. En este periodo se han impuesto sanciones por un importe aproximado de 40 millones de euros, a los que se suman cerca de 2,4 millones en multas coercitivas destinadas a forzar el cumplimiento voluntario de las órdenes de demolición.

La recaudación efectiva, sin embargo, se sitúa muy por debajo del volumen de sanciones: la ADT ha ingresado algo más de 14,7 millones de euros desde sus inicios en 2009 frente a los 49,3 millones de euros impuestos desde 2011, lo que supone alrededor de un 30% del total. Este desfase refleja la complejidad de los procesos de cobro, condicionados por recursos judiciales, insolvencias y retrasos administrativos.

Denuncias al alza y auge de los avisos anónimos

El número de denuncias por infracciones urbanísticas ha crecido de forma muy notable en los últimos años, pasando de las 100 registradas en 2017 a 708 en 2021 y 819 en 2024, sumando más de 3.373 denuncias acumuladas desde 2017. La colaboración ciudadana y de otras administraciones se ha intensificado, con 476 denuncias procedentes de particulares y 343 de instituciones públicas solo en 2024.

Un factor clave en este incremento ha sido la puesta en marcha del formulario telemático en 2019, que ha facilitado el envío de comunicaciones anónimas. Desde su creación se han recibido 966 avisos de este tipo, lo que pone de manifiesto una mayor sensibilidad social hacia la protección del territorio y un uso más habitual de los canales digitales para alertar de posibles irregularidades.

Derribos totales y parciales: qué se está demoliendo

No todas las actuaciones se corresponden con la desaparición completa de viviendas ilegales, ya que una parte relevante de los derribos ejecutados corresponde a demoliciones parciales. La ADT señala casos como porches, ampliaciones, habitaciones añadidas o construcciones auxiliares levantadas sin licencia en suelo rústico, que deben ser retiradas para restituir la legalidad urbanística.

La mayoría de las demoliciones se ejecutan de forma voluntaria por parte de los infractores, antes de que la Administración tenga que intervenir de manera directa. Este elevado grado de cumplimiento durante la tramitación de los expedientes o dentro de los plazos fijados en las órdenes de restablecimiento ha permitido reducir el recurso a ejecuciones subsidiarias, que suponen un mayor coste público.

Un mapa de infracciones recurrentes

La memoria de 2024 identifica patrones claros en el tipo de ilegalidades detectadas en suelo rústico. La infracción más frecuente sigue siendo la edificación sin licencia, que representa el 30,36% de los casos, seguida de reformas o ampliaciones ilegales, con un 25%, y de los usos residenciales no autorizados, que suponen el 16,07% de los expedientes.

Las piscinas construidas al margen de la normativa destacan como un foco constante de problemas, presentes como infracción principal o asociada en el 8,23% de los expedientes abiertos en 2024. En paralelo, la ADT advierte del peso de las infraviviendas, también con un 8,23% de incidencia, reflejando realidades de precariedad residencial en suelo rústico que combinan riesgo urbanístico y vulnerabilidad social.

Municipios con más sanciones y el ‘caso Manacor’

La intensidad de la actividad inspectora y sancionadora no es homogénea en toda la isla y varía de forma significativa por municipios. Algaida encabeza el listado económico de 2024 con 746.994,57 euros en sanciones, seguida de Felanitx, con 623.751,85 euros y ocho demoliciones ejecutadas, mientras que Pollença y Sencelles superan los 360.000 euros en multas urbanísticas.

El caso de Manacor destaca por su singularidad dentro de este mapa: el municipio registró 20 inspecciones urbanísticas, una de las cifras más altas de la isla, pero no se impuso ninguna sanción económica pese a la incoación de tres procedimientos y la ejecución de dos demoliciones. Esta situación abre interrogantes sobre la efectividad de los procesos sancionadores locales y la posible influencia de factores como la regularización previa o el cumplimiento voluntario en fases tempranas.

Fuente
www.diariodemallorca.es

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