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Más de setenta personas se concentraron a las puertas del centro educativo Rosalía de Castro en apoyo a la cocinera expedientada por alertar sobre un presunto maltrato a una menor

Sanción confirmada tras meses de recursos

La mañana del jueves 5 de febrero congregó a más de setenta personas frente a la Escuela de Educación Infantil Rosalía de Castro, situada en el barrio vigués de Coia. La protesta reclamaba el levantamiento de la sanción impuesta a Eva Pallas, cocinera del centro público, por informar a una madre de un presunto episodio de acoso psicológico que habría sufrido su hija. Entre los asistentes figuraban las dos madres de la menor afectada, trabajadores del sector educativo y representantes sindicales.

Eva Pallas recibió la semana pasada notificación definitiva de que la falta leve impuesta meses atrás se mantiene tras haber sido desestimados todos sus recursos administrativos. La trabajadora anunció su intención de continuar peleando la resolución por vía contencioso-administrativa para limpiar su expediente, decisión que cuenta con el respaldo de la Central Unitaria de Traballadores (CUT).

Cronología de los hechos denunciados

Los acontecimientos se remontan a noviembre de 2024, cuando las madres de la niña empezaron a detectar comportamientos extraños en su hija. Solicitaron una reunión con la directora del centro y con la educadora implicada, en la que esta última reconoció su conducta. Como medida preventiva, la dirección estableció que la menor no volviera a estar a solas con dicha profesora.

Elisabet Pérez, una de las progenitoras, relató que la situación funcionó durante un tiempo hasta que en marzo de 2025 se produjo el incidente que desencadenó el expediente a la cocinera. Una camarera del centro declaró durante la investigación haber visto cómo la educadora encerraba a la alumna en un baño ejerciendo presión con su cuerpo sobre la puerta para impedirle salir. La testigo comunicó lo presenciado a Eva Pallas.

Cuando una de las madres acudió esa tarde a recoger a su hija, la notó afectada. Al contactar con la cocinera y preguntarle si sabía de algo anormal, Pallas le contó lo que acababa de escuchar de su compañera, considerando que era su responsabilidad informar cuando un menor podía estar en peligro. Esa misma jornada acudió a dirección para explicar lo ocurrido. Al día siguiente tenía impuesta la sanción por saltarse el protocolo establecido.

Posicionamiento de la Consellería de Política Social

Desde la Consellería de Política Social sostienen que la actuación de Eva Pallas no fue correcta conforme al protocolo vigente. La normativa establece que ante la sospecha de acoso o maltrato a un alumno, el trabajador debe informar exclusivamente a la dirección del centro o directamente a la propia consellería, nunca a las familias. Cuando la denuncia llega a las autoridades educativas, se activa un procedimiento específico de investigación y medidas cautelares.

La trabajadora presentó recursos sucesivos contra la resolución de la sanción, pero en todos los casos le fueron desestimados. Ricardo Castro, secretario general de CUT, calificó la situación como «una clara práctica de coacción y advertencia» para quien intente «cumplir honestamente con el servicio público». El sindicato lamenta que sea la persona que alertó de los hechos quien resulta sancionada, mientras se desconoce si la educadora implicada sufrió represalias.

Desconocimiento sobre situación de la profesora

Hasta el momento, las familias afectadas no tienen constancia de si existe una investigación abierta hacia la maestra señalada en los hechos. Elisabet Pérez confirmó que dicha educadora ya no trabaja en la Escuela Infantil Rosalía de Castro, aunque desconocen si su salida responde a alguna sanción administrativa o a otras circunstancias. «Nós non temos ningunha comunicación e pensamos que está traballando noutro centro», declaró la madre.

La falta de transparencia sobre las medidas adoptadas respecto a la docente contrasta con la rápida tramitación del expediente contra la cocinera. Las familias demandaron que, además de levantar la sanción a Pallas, se investigue formalmente la conducta de la educadora y se comuniquen los resultados.

Interpretación de las familias y continuidad de la movilización

Las madres de la menor participaron en la concentración para expresar su apoyo a la trabajadora expedientada. «Vemos o que pasou como unha forma de silenciar ás traballadoras», concluyó Elisabet Pérez, subrayando la percepción de que la sanción envía un mensaje disuasorio a quienes consideren alertar sobre posibles irregularidades en el trato a los menores.

«Pedimos falar coa directora e facer unha xuntanza coa profesora porque notabamos comportamentos raros na nosa filla. Nesa reunión aceptou o que estaba facendo e na escola puxeron como medida que a nena non volvese a estar a soas con esa educadora».

Eva Pallas agradeció públicamente el respaldo recibido durante la protesta y reiteró su compromiso de seguir peleando para revertir la sanción. La trabajadora considera que actuó conforme a su conciencia profesional al priorizar la protección de la menor sobre la rigidez del procedimiento administrativo. CUT ha anunciado que acompañará a la cocinera en todo el proceso contencioso-administrativo que ahora se abre.

El caso ha generado debate en el sector educativo gallego sobre el equilibrio entre el cumplimiento de protocolos y la responsabilidad ética de los trabajadores ante situaciones de presunto maltrato infantil. Algunos profesionales de escuelas infantiles comparten la percepción de que la sanción ejemplar puede provocar un efecto inhibidor sobre futuros avisos de conductas irregulares.

Fuente
www.farodevigo.es

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