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Sánchez, fuera de la minicumbre económica de la UE: qué se juega España en este nuevo choque con Meloni y Merz

Una reunión clave sobre competitividad europea sin Pedro Sánchez

El jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, ha quedado al margen de una minicumbre económica de alto nivel celebrada este jueves en Bélgica, en los márgenes del encuentro informal de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea centrado en la competitividad del bloque. Alemania, Italia y Bélgica impulsaron esta cita previa con una veintena de líderes para coordinar posiciones sobre cómo reindustrializar Europa y responder a la presión de Estados Unidos y China, sin contar con España entre los invitados.

Moncloa ha trasladado una protesta formal a Roma por este formato “selectivo”, al considerar que rompe la lógica de trabajo a 27 y dificulta consensos en un momento en que se negocian las reglas del juego económico para los próximos años. El episodio se suma a otros desencuentros recientes de Sánchez en el tablero europeo y alimenta la sensación de aislamiento político en un debate donde España aspira a ser referencia en energía verde, fondos europeos y política industrial.

Qué ha pasado exactamente en la minicumbre económica

La reunión se celebró antes de la cumbre informal de los 27 en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica, y fue promovida por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el primer ministro belga, Bart de Wever. El objetivo era crear un foro estable de coordinación entre gobiernos que comparten la urgencia de reforzar la competitividad europea en sectores clave como la industria, la energía y la tecnología.

Al encuentro acudieron, además de los tres organizadores, líderes de potencias como Francia y Países Bajos, así como mandatarios de países nórdicos, del Este y de Europa central, además de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Se trata de un grupo amplio, unos veinte jefes de Estado y de Gobierno, que pretende reunirse de forma regular antes de los Consejos Europeos para llegar con una posición muy trabajada a las cumbres formales.

España, igual que otros socios que también quedaron fuera, se enteró de la iniciativa cuando la convocatoria ya estaba avanzada, lo que ha generado malestar por el riesgo de que se consoliden “pre-cumbres” que condicionen después las decisiones a 27. Para La Moncloa, este esquema recuerda a los pequeños clubes informales que en el pasado marcaron la agenda económica europea, como los grupos de países “frugales” durante las negociaciones del fondo de recuperación.

Claves políticas y jurídicas: ¿es legal este formato y por qué molesta a España?

Desde el punto de vista jurídico, no hay nada que impida a varios líderes europeos reunirse de forma informal, siempre que las decisiones formales se adopten en el marco de las instituciones de la UE, es decir, en el Consejo Europeo y el Consejo de la UE. Sin embargo, en la práctica estos encuentros reducidos suelen servir para alinear a un grupo influyente de países antes de las cumbres, de forma que el resto llega con menos margen de negociación real.

El Gobierno español sostiene que multiplicar estos “clubes” es contrario al espíritu de cohesión de la UE y puede agravar las divisiones entre un núcleo duro que impone su agenda y socios que quedan relegados a un segundo plano. Políticamente, La Moncloa interpreta la exclusión como un gesto de Meloni y Merz para visualizar un eje conservador que se coordina en materia económica al margen de un Ejecutivo socialista como el de Sánchez.

Fuentes españolas han trasladado a Italia que este tipo de minicumbres no ayuda a cerrar acuerdos, especialmente en un momento en que están sobre la mesa temas como la reforma de las reglas fiscales, el uso de nuevos instrumentos comunes de deuda o la política industrial europea. El choque llega, además, tras semanas de fricciones por la regularización extraordinaria de inmigrantes anunciada por Sánchez, que ya había suscitado recelos en varios socios europeos.

Contexto: qué se discute sobre competitividad en la UE y qué defiende Sánchez

La gran discusión de fondo es cómo evitar que Europa pierda peso frente a Estados Unidos y China, que compiten con grandes subsidios, energía más barata y mercados financieros más integrados. Los Veintisiete debaten una nueva agenda de competitividad que incluye más mercado único, mayor integración de los mercados de capitales y energía, incentivos para la industria verde y reglas claras para la inversión extranjera en sectores sensibles.

España llega a esta cumbre defendiendo la llamada “preferencia europea” o ‘buy European’, es decir, priorizar productos y empresas de la UE en ayudas públicas y contratos frente a competidores de otros bloques. Sánchez también insiste en recurrir a deuda conjunta europea —eurobonos— para financiar inversiones en defensa, transición ecológica o tecnología, siguiendo la lógica del fondo de recuperación aprobado tras la pandemia.

Moncloa se declara favorable a una “Europa a varias velocidades” para avanzar en integración económica, energética y de defensa aunque no todos los socios estén preparados al mismo tiempo, usando mecanismos como la cooperación reforzada prevista en los tratados. A la vez, el Gobierno subraya que el refuerzo de la competitividad no puede hacerse a costa de recortar el modelo social europeo, y reclama que se mantengan políticas de cohesión, inversión en formación y salarios dignos.

Por qué importa en España: economía, influencia y política interna

Para España, quedar fuera de un grupo que pretende marcar la agenda económica de la UE significa perder capacidad de influir en decisiones que afectarán directamente al modelo productivo español durante la próxima década. De estas discusiones dependen, por ejemplo, el diseño de nuevas ayudas a la industria, la regulación que condicionará las inversiones en renovables o las reglas sobre competencia que afectan a grandes empresas españolas presentes en toda Europa.

En términos de imagen, la ausencia de Sánchez alimenta el relato de la oposición de que España ha perdido peso en Bruselas y ya no forma parte del grupo de países que deciden la orientación económica del bloque. El Gobierno, por su parte, trata de presentar el choque como una batalla por un modelo de Europa más social y menos dominado por alianzas conservadoras que se coordinan al margen de los canales formales.

El episodio también tiene lectura doméstica: el Ejecutivo llega a esta cumbre con debates abiertos sobre vivienda, salarios y reformas ligadas a los fondos europeos, por lo que cualquier señal de aislamiento en Bruselas puede tener coste político interno. A la vez, el Gobierno puede utilizar este pulso para reforzar su discurso de defensa del Estado del bienestar frente a propuestas que prioricen únicamente la reducción de cargas para empresas sin contrapesos sociales.

Escenarios abiertos: ¿se consolidará este “club” económico sin España?

Los organizadores de la minicumbre han expresado su intención de repetir este formato antes de futuros Consejos Europeos, lo que apunta a la creación de un foro estable dentro de la UE, aunque sea informal. Si este grupo se consolida y España sigue fuera, otros países podrían ver reforzada su capacidad para fijar el marco de los grandes acuerdos antes de las negociaciones oficiales.

Una opción para La Moncloa es tejer alianzas alternativas con socios que comparten su visión sobre eurobonos, preferencia europea y políticas sociales, de forma que pueda entrar en cualquier esquema de geometría variable que se configure a partir de ahora. Otra vía será insistir en los mecanismos formales de la UE —Consejo Europeo, Comisión y Parlamento— para evitar que los “clubes” informales acaben sustituyendo en la práctica a los procesos a 27.

De cara a los próximos meses, el pulso entre un eje conservador que busca marcar la agenda económica y gobiernos que reivindican una Europa más integrada y social marcará buena parte del debate en Bruselas. Para España, el reto será demostrar que puede ser influyente en ese tablero pese a episodios como esta minicumbre y aprovechar al máximo el margen de maniobra que dan los tratados para construir mayorías a medida en temas clave.

Fuente
www.elespanol.com

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