El sector porcino continúa siendo uno de los pilares fundamentales de la economía agroalimentaria en la Región de Murcia. Según datos facilitados por la Consejería de Agricultura, la comunidad autónoma cuenta actualmente con más de dos millones de cabezas de porcino, recuperando así los niveles alcanzados en 2021 tras un leve descenso en años anteriores. Este subsector representa un 57,13% de la producción ganadera total, un 18,36% de la producción agraria global y contribuye con un porcentaje comprendido entre el 2,2% y el 2,7% del Producto Interior Bruto (PIB) regional, lo que pone de manifiesto su peso estratégico dentro de la economía local.
No obstante, detrás de estas cifras alentadoras se esconde una realidad compleja y desafiante. El sector porcino se enfrenta actualmente a un escenario marcado por tensiones medioambientales crecientes, un aumento constante de los costes de producción y una normativa cada vez más exigente. Según las organizaciones agrarias, estas circunstancias ponen en riesgo la viabilidad económica de numerosas explotaciones, especialmente las de tamaño medio y pequeño.
Presión administrativa y costes para los ganaderos
Desde Asaja Murcia, Alfonso Galera, responsable del área de ganadería, describe la situación como una etapa de fuerte presión administrativa. Según Galera, “la presión que recibimos a través de la Confederación Hidrográfica del Segura sobre las medidas ambientales es enorme”. Explica que los ganaderos están obligados a realizar inversiones continuas en la impermeabilización de balsas, la instalación de piezómetros y la reducción de plazas ganaderas, unas medidas que implican “un gasto que siempre corre a cargo del ganadero”.
Especialmente en las explotaciones situadas en el entorno del Mar Menor, una zona con especial sensibilidad ambiental, las normativas son más estrictas y los costes asociados mayores. Sin embargo, Galera asegura que la mayoría de estas explotaciones “están cumpliendo con las normativas vigentes” y que “los casos de sanciones o incumplimientos son excepcionales”.
Innovación ambiental: plantas de biogás como solución
Una posible vía para aliviar la presión económica y ambiental que soporta el sector es el desarrollo de plantas de biogás, instalaciones capaces de transformar los purines en energía renovable y fertilizantes. Alfonso Galera considera que esta tecnología representa “una gran oportunidad para dar valor a un residuo y convertirlo en energía limpia”.
En municipios como Lorca o Puerto Lumbreras ya se han firmado convenios entre granjas e instalaciones de biogás. Actualmente, la retirada de purines se realiza “a coste cero” para los ganaderos, aunque se prevé que en el futuro puedan establecerse contraprestaciones económicas. Galera resume esta iniciativa señalando que “es una seguridad y una viabilidad para el sector”.
Amenaza sanitaria: la peste porcina africana
Desde otra perspectiva, Teresa López, presidenta del Colegio de Veterinarios y coordinadora de los servicios veterinarios de COAG, destaca que la sanidad animal en la Región de Murcia “es muy buena”, aunque advierte que la amenaza de la peste porcina africana obliga a “mantener una vigilancia constante”.
Para López, el problema principal no es sanitario, sino medioambiental y de percepción social. Afirma que “existe una sociedad mal informada sobre cómo funciona la producción ganadera española” y sobre las denominadas ‘macrogranjas’, término que lamenta. En este sentido, recuerda que las explotaciones están “perfectamente reguladas por un Real Decreto”.
La presidenta veterinaria defiende que los purines pueden “convertirse en materia orgánica útil para repoblar suelos degradados”, aunque advierte que “todo esto está muy bien, muy ecológico, pero no hay economía que lo soporte si el consumidor no paga el sobrecoste”.
Impacto económico y futuro del sector
Ganaderos y veterinarios coinciden en que las exigencias medioambientales deberían reflejarse en el precio final de la carne. Sin este equilibrio económico, muchas explotaciones familiares podrían desaparecer, poniendo en riesgo la continuidad del sector.
A pesar de las dificultades actuales, el sector porcino murciano mantiene su fortaleza y un alto grado de profesionalización. Sin embargo, enfrenta un problema estructural de fondo: la falta de relevo generacional. Entre la presión ambiental, social y económica, los ganaderos luchan por sostener un sector clave para la economía regional. Como resume Alfonso Galera: “La única manera de seguir adelante es cumplir con todo lo que exige la ley. Pero eso, advierte, tiene un precio que ahora mismo pagamos nosotros”.









