Operación relámpago y ruptura de la legalidad internacional
Estados Unidos ha ejecutado una operación militar sin precedentes recientes en Venezuela, con bombardeos sobre Caracas y otras zonas estratégicas que culminaron en menos de dos horas con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
El presidente estadounidense, Donald Trump, vuelve así a dinamitar la legalidad internacional, en una intervención que muchos analistas comparan con la invasión de Panamá en 1989 para detener a Manuel Noriega.
Trump anuncia que Washington “dirigirá” Venezuela
Trump ha proclamado que Estados Unidos “va a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata”, en una rueda de prensa en Mar-a-Lago en la que no se cuestionó la legalidad de la operación.
El mandatario ha prometido “gobernar bien el país” y “hacer mucho dinero” para “reembolsar a la gente de la que se han aprovechado”, dejando claro el componente económico de su plan para Venezuela.
Narcoterrorismo, CIA y captura de Maduro
Washington sitúa a Maduro al frente de un supuesto Cártel de los Soles y llegó a ofrecer 50 millones de dólares por información sobre su paradero, aunque Trump ha asegurado que nadie cobrará la recompensa porque fue la CIA la que siguió sus pasos y ejecutó la operación.
La salida de Maduro en helicóptero, esposado y sin capacidad de ver ni oír, ha sido presentada como la culminación de una campaña amparada en una discutida arquitectura legal que permite al presidente arrogarse poderes de guerra sin pasar por el Congreso.
Delcy Rodríguez reclama soberanía; Machado queda al margen
Trump ha revelado que la vicepresidenta Delcy Rodríguez habló “largo y tendido” con el secretario de Estado, Marco Rubio, y que se mostró dispuesta a “hacer lo que necesiten”, aunque su mensaje público ha sido de pleno respaldo a Maduro y de defensa de la soberanía venezolana.
Rodríguez ha insistido en que “hay un solo presidente en este país y se llama Nicolás Maduro”, ha llamado a la calma y ha apelado a una “fusión militar y policial” en defensa de los recursos nacionales, abriendo, al mismo tiempo, la puerta a una eventual negociación.
En paralelo, Trump ha descartado un papel protagonista para la opositora y Premio Nobel de la Paz Maria Corina Machado, de la que ha dicho que es “muy agradable” pero “no tiene el respeto” ni el apoyo interno necesarios para liderar la transición.
Petróleo, presencia militar y “Gobierno” tutelado
El presidente estadounidense ha reconocido abiertamente que la operación está ligada al control del sector petrolero y ha anunciado una presencia militar asociada al envío de “expertos” estadounidenses en hidrocarburos.
Trump ha avanzado que un “grupo” norteamericano supervisará la administración posmadurista, integrado por dirigentes como Marco Rubio, el secretario de Guerra Pete Hegseth y el general Dan Caine, sin contemplar por ahora un Gobierno provisional venezolano amplio.
Incertidumbres sobre el rol del Ejército y el futuro del régimen
La facilidad con la que se ha desarrollado la operación alimenta las sospechas de sectores conocedores del chavismo sobre una posible entrega pactada o, al menos, una llamativa pasividad de las Fuerzas Armadas venezolanas.
Quedan abiertas preguntas sobre la viabilidad de la resistencia armada que Maduro prometía y sobre la capacidad del chavismo para reagruparse alrededor de otros dirigentes, mientras la población vive en vilo ante el rumbo inmediato del país.
De la doctrina Monroe a la “Don-roe” de Trump
Trump ha aprovechado su golpe en Venezuela para relanzar una versión personal de la doctrina Monroe, rebautizada como “Don-roe”, y ha proclamado que “el dominio estadounidense del Hemisferio Occidental no se cuestionará nunca más”.
Desde esa lógica de “patio trasero”, ha lanzado también advertencias a México sobre los cárteles, a Colombia —a cuyo presidente Gustavo Petro ha dicho que “se cuide el culo”— y ha apuntado contra una Cuba debilitada, en un giro que reabre el debate sobre las injerencias de Washington en América Latina.
«Vamos a dirigir bien el país, de forma sensata y justa, y vamos a hacer mucho dinero», afirmó Trump al justificar la intervención y el control de la transición en Venezuela.









