La edición genética que reduce décadas a meses
Las modificaciones genéticas que necesitaban dos décadas se pueden completar ahora en apenas unos meses. José Miguel Mulet, catedrático en Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Valencia, presentó en la sección Dreams de Madrid Fusión 2026 la revolucionaria tecnología CRISPR, un acelerador genético vertiginoso destinado a crear los alimentos del futuro. Esta herramienta de edición genética, conocida como «tijeras moleculares», permite cortar, insertar o modificar secuencias de ADN de manera precisa en células vivas. CRISPR deriva de un sistema inmunitario bacteriano y utiliza un ARN guía para localizar secuencias específicas, mientras que la proteína Cas9 realiza el corte con una exactitud sin precedentes.
La palabra CRISPR está revolucionando tanto la genética en ganadería como en agricultura, facilitando tratamientos de enfermedades, mejoras agrícolas y avances biotecnológicos que hace apenas unos años eran impensables. Mulet aclaró una diferencia fundamental: «CRISPR modifica el ADN sin incorporar nada de fuera. No es un transgénico porque no tienes nada foráneo. Lo transgénico es cortar y pegar y esto es distinto». Esta distinción resulta clave para comprender que la edición genética no introduce material externo, sino que modifica los genes ya existentes en el organismo.
Animales editados genéticamente ya aprobados para consumo
Ya existen animales modificados por CRISPR que han sido autorizados para el consumo humano en diferentes países. En Estados Unidos se han aprobado dos clases de cerdos que sufren menos el clima y se adaptan mejor al calor, mientras que Argentina presentó hace tres meses una raza de caballos que acumula más músculo y resulta adecuada para jugar al polo. El pez globo representa otro ejemplo destacado, con variedades editadas genéticamente que no son tóxicas, eliminando el peligro natural de esta especie.
La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) otorgó su aprobación para cerdos con modificación genética CRISPR destinados a la producción de carne porcina. La compañía británica PIC (Pig Improvement Company) creó cerdos resistentes a una de las infecciones virales más comunes en todo el mundo: el virus de la peste porcina. La edición genética eliminó un receptor en las células de los cerdos que comúnmente es atacado por el virus, haciendo que los animales modificados sean resistentes a todas las cepas que circulan actualmente. Los investigadores también utilizaron CRISPR para desarrollar tecnología de «sementales sustitutos», que no solo acelera la difusión de genética valiosa en el ganado porcino, sino que también tiene potencial para mejorar la calidad de la carne.
Ganadería premium mediante edición genética
Mulet advirtió que «se vienen cosas muy potentes dentro de la genética en ganadería» durante su intervención en Madrid Fusión 2026. El especialista puso como ejemplo la posibilidad de «introducir la grasa en la carne y hacer que una raza poco apreciada sea una raza premium», lo que transformaría completamente el valor comercial de determinadas razas ganaderas. Rafael Valenzuela, representante de la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto, destacó que «la selección genética es una realidad que mejora sensiblemente la producción de cabras, ovejas y vacas».
Entre los desafíos planteados se encuentra el aprovechamiento del metano de las vacas mediante granjas cerradas capaces de utilizar biofermentadores y biodigestores en circuitos cerrados. Este enfoque permitiría convertir un problema medioambiental en una oportunidad energética, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la ganadería. La carne de estos cerdos genéticamente editados estará disponible a la venta en 2026 en Estados Unidos, aunque la industria busca obtener aprobación en otros mercados importantes donde se importa o produce carne porcina, como México, Canadá y China.
Plantas viables frente al cambio climático
En el ámbito vegetal, el camino ha sido diferente al de la ganadería. La agricultura empezó antes que la domesticación de animales, y la humanidad ha domesticado muchas plantas pero muy pocas especies animales. Ahora, el desafío principal consiste en producir plantas viables ante el cambio climático. Los científicos trabajan en lograr que las plantas que no se alimentan correctamente lo hagan mejor, como por ejemplo introduciendo vitamina A en el arroz o enriqueciendo con hierro cereales como el trigo y el maíz.
La tecnología CRISPR-Cas9 permite generar resistencia genética frente a virus, hongos y bacterias en cultivos como arroz, cassava, banano y batata. Esta capacidad contribuye a reducir las pérdidas de cultivos debido a plagas y enfermedades, favoreciendo la seguridad alimentaria. Además, reduce la necesidad de utilizar productos fitosanitarios y permite alargar la vida poscosecha de diversos alimentos como patata, tomate o frutas, lo que disminuye las pérdidas en la cadena de suministro. Se han obtenido variedades de arroz con mayor rendimiento y variedades de trigo con mayor eficiencia en el uso del nitrógeno.
Mejoras nutricionales y eliminación de compuestos nocivos
Uno de los principales beneficios de la edición genética mediante CRISPR es su capacidad para mejorar la resistencia de los cultivos a plagas y enfermedades. La dependencia de pesticidas químicos ha llevado a problemas ambientales y de salud pública, además de que la resistencia de las plagas a estos productos es cada vez más común. Al introducir o modificar genes relacionados con la resistencia a patógenos, los científicos pueden desarrollar cultivos que requieren menos pesticidas, lo que resulta en una agricultura más sostenible.
Mediante la edición de determinados genes es posible modificar el almidón, las grasas o proteínas de algunos alimentos para mejorar su textura, su procesado en la industria o sus propiedades nutricionales. También se pueden reducir compuestos nocivos o alergénicos y conseguir, por ejemplo, trigo con muy poca cantidad de gluten, algo que beneficiaría enormemente a personas con sensibilidad o intolerancia. La calidad nutricional de los cultivos es otro aspecto en el que CRISPR puede hacer una diferencia significativa, especialmente en regiones del mundo donde las deficiencias nutricionales son un gran problema.
Herramientas para combatir el hambre global
La edición de genes CRISPR podría usarse para defenderse de plagas o hacer que los cultivos o los animales crezcan más y más rápido. El crecimiento de la población mundial significa que hay más gente viva hoy que nunca, y todos necesitan comida. Los agricultores necesitan cultivar más alimentos, y la edición de genes podría ayudar a los científicos a producir cultivos que crezcan más rápido, más grandes, con más partes comestibles como más manzanas en cada árbol, sean más nutritivos y necesiten menos agua, fertilizantes o pesticidas.
El cambio climático es una amenaza para nuestras fuentes de alimentos, y la edición de genes podría ayudar a crear plantas y animales que puedan resistir estas transformaciones ambientales. Nuevos enfoques tecnológicos permiten editar un gen cambiando sólo una base nucleotídica del ADN sin generar cortes en el mismo, para eso se inactiva la enzima que corta al ADN y se fusiona a proteínas que pueden editar bases con alta precisión. A medida que la investigación y la tecnología avanzan, el potencial de CRISPR en la agricultura sigue expandiéndose, con la capacidad de editar genes de manera precisa y eficiente que podría revolucionar no solo la producción agrícola, sino también el modo en que abordamos problemas globales como el hambre y la sostenibilidad.
Preguntas éticas sobre el futuro de la alimentación
El debate en Madrid Fusión 2026 planteó cuestiones fundamentales sobre el futuro de nuestra alimentación. ¿Qué y cómo comeremos en el futuro? ¿Cómo modificará la genética nuestra alimentación? ¿Qué desafíos éticos y morales afrontamos? ¿Modificaremos animales y plantas a nuestro antojo? ¿Habrá, al fin, alimentos para todos?. La genética encierra muchas respuestas a esas preguntas y juega un papel cada vez más relevante en la innovación alimentaria, ya sea en la investigación en laboratorio o en la producción en las granjas o piscifactorías.
Dreams es un espacio para generar conversación y debate entre ciencia y sector primario, explorando cómo la innovación en el origen de la cadena alimentaria puede redefinir la alimentación del futuro. Se trata de una innovación científica a menudo invisible pero «muy transformadora», según destacó José Miguel Mulet durante su presentación. CRISPR está transformando la agricultura moderna al ofrecer herramientas innovadoras para la mejora genética de cultivos, y su capacidad para aumentar la resistencia a plagas, mejorar la productividad y enriquecer la calidad nutricional de los cultivos representa un paso significativo hacia una agricultura más sostenible y eficiente.









